Algún lugar perdido del norte de Vietnam
Racing the Planet
Ultramaratón de Vietnam 2008
03-03-2008 // La
gran fiesta/infierno del barro y de la selva ha terminado con la victoria
de Salva. Los 250 kilómetros de carrera en autosuficiencia quedan atrás.
La próxima cita, en el desierto de Atacama, en Chile, el 30 de marzo
El pasado viernes terminó el ultramaratón de Vietnam, con la victoria
del español Salvador Calvo, “Salva”. Una tierra y un terreno
maravilloso para correr por montaña, aunque también durísimo, como
puede verse en la Galería de Fotos que acompaña a este reportaje. Las
noticias que nos llegan es que, tras la carrera, hubo dos días completos
de fiesta, lo que nos demuestra una vez más que estos son
extraterrestres. Tras correr 250 kilómetros con barro hasta la espinilla,
dos días de farra no están nada mal…
Lo más destacado en las crónicas es que nadie se explica cómo el leonés
fue capaz de correr toda la prueba con la sonrisa en la boca. Esto es
destacado en las 3 referencias que han llegado hasta nosotros por parte de
los organizadores, y puede verse en la foto que acompaña a esta noticia.
La prueba femenina ha sido ganada por Stephanie Case, y el premio por
equipos fue a parar para el Team Project Athena, lo que ha sido
especialmente bien recibido, porque las miembros de este equipo (Robyn
Benincasa, Melissa Cleary y Louise Cooper) pertenecen a una asociación de
ayuda a las mujeres con enfermedades y lesiones. Y todas ellas han corrido
sufriendo diferentes lesiones y enfermedades. Robyn sufrió una operación
extensiva hace tan solo 5 meses para colocarle una prótesis completa de
cadera; Cleary sufre de artritis reumatoide, y Cooper tiene cáncer de
mama. Han donado 1.300 dolares para proyectos de mujeres enfermas en la
zona.
La italiana Laura Corti, compañera de Carlos “Ultrarun”, consiguió
el Premio al Espíritu. Laura corrió toda la prueba con el típico
sombrero de cono vietnamita, muy útil para protegerse de la lluvia, y los
organizadores le conceden el premio porque “su risa contagiosa ha
conseguido animar a todos los que la rodeaban durante la carrera”.
Carlos García Prieto tampoco se va de vacío, al concederle el premio a
la deportividad, según la organización, “no sólo por su sonrisa, sino
por todas las veces que paró durante la carrera para ayudar a otros
competidores”.
Otra mención especial ha sido para el equipo local Black H’mong, por el
gran esfuerzo y la lección que han dado con su espíritu y pundonor.
Desconocían algunas reglas, por lo que en las primeras etapas se saltaron
algunos puntos de control. Pero siendo totalmente novatos en este tipo de
pruebas, vestidos con sandalias baratas de plástico, y sufriendo varias
lesiones, consiguieron terminar entre el apoyo del grupo étnico del que
proceden, que habita en la zona por la que se ha disputado la prueba.
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