Puebla - México
En el "Día de San Valentin"
una historia llegada desde México
En donde se juntan el amor y
el correr
14-02-2008 //
Conforme pasaron los años, Víctor veía a Carmelita como “su bebé”,
“su niña”, procurándola siempre con atenciones, pero principalmente
manteniéndose en guardia para defenderla de quien intentara hacerle daño.
Tantas atenciones de Víctor infundieron en Carmen una motivación que
posteriormente se convirtió en admiración hacía su ahora novio.
Las mamás de estos enamorados atletas narran la historia de esta relación
que surgió desde hace seis meses, aunque se conocen desde que eran prácticamente
unos bebés, al coincidir en las rehabilitaciones y en las clases que les
imparten en el Centro de Atención Múltiple.
“Mi hija siempre estuvo enamorada de Víctor, era su amor platónico y
yo decía pobrecita, él otro ni la hace en el mundo porque tiene novia,
pero aún así Carmen lo seguía queriendo”, comentó la señora María
de Jesús Camarillo, madre de Carmelita.
Hace dos años y medio, el atleta ganador del “Premio Vanguardia al
Deportista Paralímpico del Año 2007” sostuvo un noviazgo durante dos años
con una chica también especial, pero a raíz de un viaje a Puebla en los
Juegos Nacionales para deportistas especiales, el velocista dio un giro a
su vida sorprendiendo hasta sus padres.
Tal vez la sorpresa fue porque Víctor realizó el viaje siendo novio de
otra chica, con la que terminó con toda formalidad.
“Víctor siempre ha sido muy enamorado, tuvo una relación muy bonita
con una niña, duró casi dos años con ella, pero desde que fue a Puebla
habló y le dijo a la mamá de la muchachita que ya no era novio de su
hija y que ahora tenía otra novia”, recordó la señora Esperanza
Rosales, madre de Víctor. El flechazo en la ciudad de la talavera no se
dio por casualidad, ya que Víctor viajó con una encomienda muy especial.
“Carmen siempre había querido ser novia de Víctor. Cuando se fueron a
Puebla, el papá de Carmen se la encargó a Víctor y él la cuidaba y
andaba con ella para todos lados.
“Cuando regresamos esa fue la noticia, nos agarró de sopetón que ya
eran novios”, comentó Esperanza. Pero para iniciar una nueva relación,
el medallista de oro en los Juegos Mundiales de Atletas Especiales también
tomó con toda formalidad el hecho.
“Víctor le dijo a Carmen que si quería ser su novia, y habló
directamente con su mamá (de Carmen) y le preguntó que si la dejaba ser
su novia, como le dijo que sí, andaba muy contento”, recuerda la suegra
de Carmelita.
El iniciar este noviazgo cambió la mentalidad a Víctor, ya que era tímido,
serio, apático ante sus compañeros y su familia. Pero el cariño de
Carmelita lo convirtió en un joven amable, feliz, con mayor deseo de
convivir.
La tierna pareja vive muy a su manera el noviazgo, pues los dos tienen
problemas de lenguaje lo que no impide sostener una comunicación, ya que
con sus miradas, caricias y balbuceos es más que suficiente.
Estar juntos es lo que más disfrutan; ver la televisión, jugar y hasta
entrenar, en este punto Carmelita forma una parte fundamental en la
motivación de Víctor, pues si ella no asiste al entrenamiento, él se
pone triste y se niega a realizar su rutina, pero cuando están ambos en
la pista el esfuerzo se convierte en un placer de disfrutar una actividad
compartida.
Ser un chico espontáneo le infunde chispa a la relación, pues no pierde
la oportunidad de externarle a su novia cuánto la quiere, tanto que en
los eventos a donde asisten y que hay micrófono Víctor le dice en público
que la quiere mucho y se quiere casar con ella, lo cual reflejó en sus
palabras.
“Ella tiene mi corazón, todo, me dijo que sí quería ser mi novia, me
gusta todo de Carmen”, dijo el entusiasta corredor, mientras que Carmen
con su inocencia declaró . “Lo quiero mucho porque fue a Shangai y ganó
una medalla”.
Para ellos no hay nada más significativo que haberse encontrado en una
etapa como la que cualquier ser humano capaz de creer en el amor, vive con
intensidad pero principalmente con respeto y una fidelidad que pocos
pueden presumir.
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