Eldoret - Kenia
Kenia podria renunciar a los JJOO
Aumenta la critica situación política del país
11-02-2008 // La
convulsa situación política que azota Kenia aumenta cada día que pasa
con nuevos y terribles asesinatos. Desde que Mwai Kibaki, de etnia kikuyu,
fuera reelegido presidente tras unas elecciones fraudulentas, sus
seguidores y los del opositor Raila Odinga, de etnia luo, se enfrentan en
una dantesca cacería humana que ya ha costado la vida a 850 personas y
unos 250.000 desplazados. Una situación insostenible que la asistente de
la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, Jendayi Frazer, calificó
como de “una clara limpieza étnica”.
Con el país africano al borde del caos, los atletas keniatas, antaño
considerados como a héroes nacionales, se han convertido en objetivos
prioritarios por su repercusión mediática y su estatus social.
Eldoret, cuna de los mejores atletas keniatas internacionales, es ahora
una de las ciudades más castigadas por los brotes de violencia. Con un
clima de inseguridad absoluto, los atletas no tienen garantizada su
integridad. Lucas Sang, miembro del equipo de relevos en Seúl’88,
falleció tras sufrir un linchamiento brutal. El maratoniano Wesley
Ngetich murió tras ser alcanzado por una flecha envenenada. Ellos son los
dos atletas asesinados hasta el momento, pero se teme que puedan seguirles
muchos más.
Moses Kiptanui, varias veces campeón del mundo de 3.000 obstáculos,
aseguró que “la policía nos dijo que podíamos ser asesinados en
cualquier momento. Nos acusan de transportar pistolas o flechas usadas en
los disturbios. Tenemos miedo. La policía está armada, me conocen y
saben dónde vivo”. Hace una semana, Kiptanui relató cómo su chófer
fue asaltado por tres policías. Le preguntaron por el ex campeón y le
advirtieron de que ambos podían ser asesinados por su papel en los
disturbios. Kiptanui no entiende nada. “Como corredores, nosotros
representamos a nuestro país como keniatas, no como kalenjis. Somos los
que estamos ayudando a que crezca la buena reputación de Kenia por todo
el mundo. ¿Por qué estamos siendo señalados?”.
Según la atleta Priscah Jepleting, existe mucha tensión: “No podemos
salir a entrenarnos. Lo único que puedo hacer es trotar alrededor de mi
casa. Los kikuyus están por todas partes, amenazando y atacando a la
gente, y lo primordial es salvar la vida”. Ezequiel Kemboi, campeón olímpico
de 3.000 obstáculos, aseguró que “ahora sólo me ejercito una vez al día
en vez de las tres veces que normalmente llevo a cabo. Sé que mis
opciones en Pekín se están reduciendo, pero yo he visto los cortes en el
cuerpo de Lucas Sang”. Lo que sí se conoce con seguridad es que su
preparación para los Mundiales de Cross del próximo mes de marzo se
puede ver muy resentida.
La Federación Olímpica de Kenia mostró su enorme preocupación por su
posible no participación en los próximos Juegos. Los atletas, aislados
en Trans Mara y Eldoret, en el extenso Valle del Rift y una de las zonas
en las que se están produciendo las hostilidades más graves, viven en
permanente estado de alerta mientras protegen a sus familias. Sin
posibilidad de entrenarse en condiciones y con su vida en peligro, una de
las principales potencias del mundo de fondo podría no asistir a los
Juegos por culpa de la vulneración sistemática de los derechos humanos y
la violencia más extrema y aberrante.
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