Miami - Estados Unidos
Maratón de Miami
El Rey de Miami se llama José Amado Garcia
28-01-2008
// Eran las 6.15 horas cuando se dio el banderazo de salida a los más de
12 mil participantes, en la tercera edición del maratón, en sus tres
categorías.
Amado cuenta que en un inicio no podían
determinar quiénes eran los rivales por vencer, pues los competidores del
medio y del maratón salieron juntos, pero transcurridos los 10 kilómetros
se separaron los grupos y comenzó la pelea de los guatemaltecos contra
los africanos.
“Sin duda eran los rivales por vencer.
Éramos apenas dos guatemaltecos que peleaban con otros 12”, relata el
ganador.
Pero el grupo no pudo mantener el paso, a pesar de que, como relata Amado,
éste era muy lento y fueron los dos nacionales quienes impusieron el
ritmo.
Hasta el kilómetro 30, era Alfredo Arévalo
quien lideraba y hacía el desgaste, pero en ese momento fue cuando Amado
tomó la decisión de apretar y salir del grupo, en busca de la meta.
Pero no lo dejaron partir solo, el keniata Samuel Kiprotich Chepno y el etíope
Demesse Tefera se le pegaron, y juntos comenzaron la batalla hacia la
meta.
Para el atleta nacional, el mejor
aliciente fueron los aplausos de los guatemaltecos que se acercaron a los
puentes y a las principales calles, en donde le gritaban y le daban apoyo.
“Los latinos me apoyaban y me decían que ya había vencido al keniata.
Eso fue más que un premio”, reconoce.
Pero Kiprotich, a falta de mil 500
metros, alcanzó al medallista panamericano; el africano no se había dado
por vencido, pero no soportó el último tirón de Amado, el cual
—refiere— fue una estrategia porque debía guardar fuerzas para el
remate y así ganar la prueba.
“Estas competencias ayudan mucho, pues
uno se enfrenta a atletas de otro nivel”, aseguró el fondista.
Amado terminó exhausto, pero feliz y
satisfecho, aunque asegura que no se puede comparar con lo que vivió en Río
de Janeiro, pues ese fue un evento del ciclo olímpico, y esa medalla de
plata tiene mayor significado.
Alfredo Arévalo llegó cuarto, con un tiempo de 2:19.23, que no le
alcanza para hacer la marca “A”, que lo clasifique a los Juegos Olímpicos
de Pekín.
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