Dubai - Emiratos Arabes
Gebr abrió la caja de Pandora
Despues de meter un buen registro opinó sobre Pekín
28-01-2008
// Tras un período de cierta tranquilidad, Haile Gebrselassie ha
destapado la caja de los truenos.
Días después de ganar la Maratón de Dubai con la segunda marca de la
historia –2:04.53–, a 28 segundos de su récord mundial, el etíope
anunció que podría renunciar a la maratón olímpica. Pekín no logra
acabar con la lacra de la contaminación y ahora ‘Gebre’ ha devuelto
la polémica al primer plano.
“Estoy preocupado y si las cosas no cambian, tendré que plantearme otra
posibilidad”, indicó el abisinio. Gebrselassie podría optar por correr
los 10.000 metros, distancia en la que posee dos oros olímpicos
–Atlanta’96 y Sydney’00– o renunciar a Pekín. De hecho, el 16 de
marzo estará en la ‘Media’ de Lisboa y... Berlín podría ser su
tercer destino del año, donde volvería a asaltar su plusmarca universal.
El manager del etíope, Jos Hermens, afirmó que “entre sus problemas
pulmonares –tiene una importante alergia al polen– y la contaminación...
¿vale la pena? Se arriesgaría a sufrir una insolación o a contratiempos
respiratorios que podrían lastrar el resto de su carrera deportiva”.
Y es que las cifras asustan. China, que acaba de anunciar la reducción de
su tráfico rodado a la mitad durante los Juegos, es el primer emisor de
CO2 del planeta, por encima de Estados Unidos. El gobierno chino ha
invertido 9.000 millones de euros en la última década para atajar un
problema que incluso podría amenazar el evento. Pese al ingente esfuerzo
gubernamental, lo cierto es que la perenne capa de polución que cubre el
cielo pequinés reduce a tan sólo 200 metros la visibilidad en el centro
de la capital.
Así, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa de los
riesgos que podrían entrañar los Juegos para la salud de los
deportistas, el portavoz del Comité Organizador, Niu Wei, insiste en que
China cumplirá sus compromisos. “Durante los Juegos, los niveles de dióxido
de sulfuro, dióxido de nitrógeno, partículas inhalables y ozono cumplirán
los valores de la OMS o alcanzarán el mismo nivel que en las metrópolis
desarrolladas”, dijo Wei. Pero... ¿son creíbles sus promesas? El
tiempo juega en su contra.
|
|