Pekín - China
Juegos Olímpicos
Los chinos no dejan de soñar....
17-01-2008 // Para
China éste es uno de los años más importantes de su historia. Toda la
atención se enfoca en realizar los mejores Juegos Olímpicos de la época
moderna. Cuidan los detalles de la organización, intentan dar una nueva
cara a la ciudad, pero sobre todo, sueñan con alcanzar el primer lugar en
el cuadro de medallas y convertirse en el rival a vencer en los próximos
años.
Para cumplir este sueño, los chinos presumen uno de los mejores y más
polémicos programas para atletas de alto rendimiento. En el país asiático
existen alrededor de 200 modelos de escuelas enfocadas al desarrollo
deportivo. El trabajo comienza con niños de 6 años, quienes durante su
estancia en la escuela reciben una preparación académica y deportiva al
mismo tiempo.
“Toma más de diez años el trabajo dedicado para cultivar a una
estrella olímpica. Como en una de las escuelas clásicas nos encargamos
de brindar una formación completa a nuestros estudiantes”, expresó Shi
Fenghua, directora de la Escuela Schicha Hai.
800 alumnos forman parte de esta escuela, algunos pagan por esta educación,
otros más son ayudados por el gobierno chino que gasta cerca de 40 mil dólares
anuales en cada uno de los estudiantes. La mayoría de ellos sueña con
ser un orgullo para su país.
“Quiero ser una estrella del Kung Fu, y también quiero ser una estrella
de cine”, comentó Zhou Yang Ming, estudiante.
Año con año, el plantel se renueva y quienes no cumplen con los estándares
establecidos dejan su lugar para los alumnos de nuevo ingreso. Los mejores
obtienen el reconocimiento del gobierno, pero solamente los más
brillantes ganan un lugar para representar a China en competencias
internacionales.
“Cuando ellos pasan por momentos difíciles siempre trato de ayudarlos a
no darse por vencidos. El deporte en este nivel siempre es muy competitivo
y no hay otra manera para sobresalir que trabajar duro y ser
persistente”, destacó An Na, instructora de gimnasia.
La rigidez en sus métodos ha sido criticada, pero al final las decenas de
medallas que obtienen los atletas chinos en las competencias
internacionales terminan por callar todas las voces en contra.
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