29-04-2008 //
Recorrer
en bicicleta 2.312 kilómetros a la temperatura de 25 grados bajo
cero, cargando todo su equipo entre nieve, hielo y tormentas: esa fue
la hazaña alcanzada por Juan Menéndez Granados, el primer español
en atravesar en solitario el Ártico, desde Helsinki (Finlandia) hasta
Cabo Norte (Noruega).
Recorrer
en bicicleta 2.312 kilómetros a la temperatura de 25 grados bajo
cero, cargando todo su equipo entre nieve, hielo y tormentas: esa fue
la hazaña alcanzada por Juan Menéndez Granados, el primer español
en atravesar en solitario el Ártico, desde Helsinki (Finlandia) hasta
Cabo Norte (Noruega).
Granados ha relatado hoy, en rueda de
prensa, la aventura que duró 45 días, periodo en el que tuvo que
superar desafíos físicos, como pedalear en la nieve; psicológicos,
por estar solo; y logísticos, ya que no contó con sistema de
localización GPS, ni teléfono vía satélite o cualquier otro apoyo.
A los 25 años, el atleta asturiano
acumula experiencias de diversas expediciones en bicicleta, como por
los Montes Urales (entre Asia y Europa) en 2006; por los países
andinos hasta la parte brasileña de la Amazonia en 2005; y por
Marruecos en 2004, siempre en solitario.
"Faltaba experimentar el terreno
polar", ha dicho Granados, que encara las expediciones como un
modo de vida, en lo que se aprende mucho, "no solo con los retos
físicos, sino con las personas y las diferentes culturas que
encuentro".
El atleta, nacido en Pravia, pedaleaba
entre cinco y seis horas cada día, siempre cargando 50 kilos de
equipamiento, lo que incluía tienda de campaña, saco de dormir,
ropa, herramientas, repuestos para la bicicleta y comida, limitada
muchas veces a pan con queso.
El momento más crítico del viaje fue
una noche de frío intenso en la ciudad de Rovaniemi, capital da
Laponia (Finlandia), en que tuvo congelado un dedo del pie: "me
asusté un poco porque la congelación puede llevar a amputaciones,
pero lo cuidé muchísimo y me recuperé", ha revelado.
Para informar de sus condiciones físicas
y de su localización, enviaba un mensaje SMS cada día y, cuando
llegaba a una ciudad con más recursos, actualizaba su página en
Internet.
Según el atleta, las temperaturas
demasiado bajas no le permitían ningún momento de relajación y
hasta montar y desmontar el campamento se volvían tareas
"agotadoras", en las que tardaba alrededor de una hora y
media cada vez.
La aventura, según contó, estuvo llena
de incertidumbres sobre la meteorología y tuvo que enfrentar
tormentas polares con vientos de unos 50 kilómetros por hora.
Granados alcanzó su objetivo final
-Cabo Norte- el último 3 de abril, después de 45 días de lo que fue
la expedición más dura que ha enfrentado desde que empezó a
"pedalear en serio" a los 14 años de edad.