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Voy a denominar
como “ primer gran segmento” de la carrera a todo el recorrido
previo al primer puesto de abastecimiento y apoyo oficial
(la Ciudad de Serra dos Lima, tras recorrer “78 kilómetros”).
Este tramo ya significaría una muy importante decantación de
corredores por abandono. Varios de ellos con antecedentes de primera
línea en competencias de ultraresistencia.
Así, el
competidor del caribe francés Widdy Greco y el belga Luc Van den
Avyle no soportarían los rigores del clima. En el capítulo
anterior les hablé de la “traición” que me jugó la lluvia. Lo
mismo les sucedió a ambos atletas, pero con efectos más
devastadores como un cuadro de hipotermia que decretó su abandono,
cuando recién se disputaba un cuarto de carrera, en las
proximidades de la Localidad
de Andradas. Con ambos me encontraría en la referida Ciudad donde
pude intercambiar amablemente las impresiones de este evento
coincidiendo sobre los
rigores del clima estando sorprendidos por la baja temperatura que
se venía registrando
caída la noche. Evidentemente no contaban con un equipo adecuado
para neutralizar los efectos de este factor climático. Quien
suscribe tampoco lo tenía y, a pesar de haber ingerido una sopa en
un alto en la mencionada Ciudad de Andradas, el haberme detenido
comenzaba a complicar mi situación en la competencia por
el enfriamiento de mi cuerpo que me develaba una peligrosa realidad:
estaba ingresando en la hipotermia y cada vez temblaba más como una
lechuga!!!!!!!!!. Mi
ropa estaba totalmente empapada y, para colmo de males, debía
soportar la adversidad de no poder cambiarme al descubrir que la
muda de ropa que llevaba en mi mochila estaba completamente mojada:
La señora tormenta había traspasado las defensas de mi alforja con
una facilidad increíble que me dejaba pasmado y desprotegido. Uno de los asistentes, el gentil Celso, se apiadó de mí y
me regaló una capa para lluvia que ayudó a calmar el frío húmedo;
pero mi única chance era tratar de llegar lo más rápido posible
al primer puesto de control oficial de la organización de la ultra:
la referida Localidad de Serra dos Lima. Mientras tanto, uno de los
singulares personajes del evento, el veterano peregrino del Camino
de la Fé, Antonio Hummel, me acompañaba tratando de darme ánimos
a través de su profunda fé en Dios, pero el frío no me permitía
concentrarme bien en la marcha ni en el díalogo con mi ocasional
compañero de travesía llegando incluso a estar de tan mal humor
que no quería ya entablar conversación alguna. Sólo deseaba
llegar a Serra dos Lima!!!!!!!.
ENCUENTRO
CON HUMMEL: Estaba marchando a paso vivo por plena Sierra de la
Mantiqueira, siempre acompañado de la señora lluvia, cuando
observo delante de mí una figura singular también acometiendo las
interminables subidas de este monstruo selvático: Hombre de
alrededor de sesenta años, aunque aparenta mucho menos de edad, una
gran mochila a cuestas, más voluminosa y pesada que la de la mayoría
de los otros atletas; bolsitas de plástico por doquier colgando de
su cuerpo ( Ver foto posando con Hummel) una marcha singular con
pasos muy cortos, pero enérgicos y …. ¡ un paraguas! Sí,
leyeron bien: un paraguas con el que Hummel maniobraría durante
horas por la Sierra de la Mantiqueira completando así la figura de
un personaje inolvidable para mí, significando una de las tantas
personalidades llamativas de esta ultramaratón
que así, poco a poco, se iba transformando en una
experiencia incomparable , con una galería de ultramaratonistas única
e irrepetible. Y EL FRÍO Y EL COMIENZO DE LA HIPOTERMIA ME SEGUÍAN
CASTIGANDO. YA SUPLICABA EL PODER LLEGAR A SERRA DOS
LIMA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
CONTINUARÁ
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