Londres - Inglaterra
Atletas de elite, ¿portadores de
supergenes?
Nota del Diario La Nación
06-09-2007
// Aunque uno no sea un fanático del ciclismo, es difícil no
maravillarse de la asombrosa destreza física de los finalistas del Tour
de France, que en sólo 23 días recorren 3553 kilómetros. ¿Cómo
realizan esas proezas físicas sobrehumanas?
Algunos argumentan que los deportistas de extrema resistencia están
dopados al extremo. De hecho, el ganador del Tour de France del año
pasado, Floyd Landis, podría perder su título tras haber dado positivo
en el control antidoping. Su predecesor, Lance Armstrong, también fue
acusado de abuso de drogas, aunque siempre negó las acusaciones y jamás
dio positivo en ningún test.
Pero ¿no existe una explicación más natural para las increíbles
habilidades de algunos atletas? Una posibilidad es que algunas personas
simplemente nazcan con destrezas sobrehumanas. El entrenamiento desempeña
un papel fundamental, pero, en condiciones equiparables, la clave para
ganar la ventaja competitiva última quizás esté escondida en nuestros
genes.
No se trata de cuán largas son las piernas o los músculos: pareciera que
lo que comparten muchos atletas de elite son mecanismos celulares
productores de energía increíblemente eficientes.
Modelo para estudiar
El Tour de France es una de las competencias de resistencia física más
duras del mundo, por lo que los ciclistas que en ella participan son
buenos sujetos para el estudio de la biología de los atletas. Al tope de
la lista se encuentra Armstrong, uno de los deportistas más exitosos del
mundo.
Su fisiología innata ya lo aparta de la norma. Armstrong nació con corazón
y pulmones más grandes que lo normal -una característica común entre
los más destacados ciclistas y corredores de maratón-. Esto significa
que el ritmo con el que el oxígeno es bombeado dentro de su cuerpo es
mayor que el de la gente común.
Para ser un atleta de resistencia extrema, el cuerpo necesita ser
supereficiente en producir energía, y los niveles de oxígeno en sangre
son cruciales. Las células producen energía de dos modos. Para los rápidos
estallidos de poder, pueden quemar carbohidratos en ausencia de oxígeno
(respiración anaeróbica). Este es un proceso ineficiente que genera ácido
láctico, que a su vez contribuye al cansancio muscular. Esta forma de
respiración es vital como fuente de energía para levantadores de pesas y
velocistas.
Las células normalmente emplean la respiración aeróbica, un proceso más
lento que emplea oxígeno y glucosa, o grasa. Los atletas de deportes de
resistencia generan la mayor parte de su energía de esta forma.
El nivel más alto en el que el organismo puede llevar el oxígeno a los músculos
y luego convertirlo en energía es el VO2max, y mide el volumen de oxígeno
por kilogramo de peso corporal por minuto. Un hombre sano tiene en
promedio un VO2max de entre 40 y 50 ml/kg/min, que puede subir a entre 60
y 65 después de un entrenamiento prolongado.
Cuando se encuentra completamente entrenado, Armstrong tiene un VO2max de
83,8. Edward Coyle, del Laboratorio de Performance Humana de la
Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, sostiene que incluso si
Armstrong llevara una vida sedentaria su VO2max no bajaría de 60.
"No se trata sólo de entrenamiento", dijo Coyle. Armstrong está
genéticamente predispuesto a estar por encima del promedio.
Pero existe otro factor que distingue a Armstrong de la mayoría de sus
contemporáneos. Cuando Coyle midió los niveles de ácido láctico en los
músculos de Armstrong después de haber realizado ejercicio, halló que
eran mucho más bajos que los de cualquier otro ciclista que hubiera
evaluado.
Hasta hace poco tiempo, se admitía que el ácido láctico (o lactato) era
malo, por causar calambres y fatiga muscular. Sin embargo, existe un cúmulo
creciente de evidencia que sugiere que también puede actuar como una
fuente extra de energía, si es que el cuerpo ha aprendido cómo
utilizarla.
El año pasado, George Brooks, de la Universidad de California en
Berkeley, Estados Unidos, mostró que las células musculares pueden
reutilizar el lactato al trasportarlo desde el citoplasma (el fluido
gelatinoso que llena las células) hasta la mitocondria, que es el lugar
donde la célula produce energía.
"El entrenamiento de resistencia parece incrementar la cantidad de
lactato que es consumida por la mitocondria, aunque es muy probable que
las mitocondrias de algunas personas sean mucho más eficientes a la hora
de convertir el lactato en energía", dijo Brooks.
Una utilización eficiente del lactato puede ser verificado por una
reducida presencia en los músculos, como la que se observó en Armstrong.
"Imagino que Armstrong es un experto en el procesamiento del lactato,
tanto en forma innata como adquirida", agregó Brooks.
|