Nueva York - Usa
Maratón de Nueva York
Se prohibió la música


21-11-2007 // La obsesión americana por la seguridad tiene estas cosas. Su última hazaña consistió en prohibir el uso de 'iPods' y demás reproductores musicales durante el maratón de Nueva York. De hecho, la medida fue adoptada por la Federación estadounidense de atletismo a principios de año, y puesta en vigor con desigual fortuna. Como relata el 'New York Times', en algunas carreras, como la Grandma Marathon de Duluth, Minnesota, el control resultó férreo: los organizadores registraron a los 7.000 participantes antes de tomar la salida.

Todos sus 'iPods' fueron confiscados y enviados a sus propietarios, días después, por mensajería. Los 30 valientes que lograron esconder su música y fueron sorprendidos terminaron descalificados. El problema, como afirma la policía local, que no da crédito, es que en Nueva York participan más de 38.000 personas. ¿Acaso esperan que cacheen uno por uno a todos? Quienes defienden la medida aducen que los corredores, desprovistos de Santana, U2 o Britney Spears (sí, ella también, ¿por qué no?) podrán controlar su propio cuerpo, controlar mejor los tiempos, comunicarse con los otros corredores y atender las instrucciones de los jueces.

Entre los profesionales, en realidad, la práctica no es común; ninguno, o casi ninguno, corre con el «dopaje emocional», en palabras de un periodista italiano, que proporciona la música. Supondría una distracción innecesaria en momentos clave que exigen la máxima concentración, escrutando tanto sus piernas como la respiración de los rivales. Bien, vale, pero, ¿y el resto? ¿Qué ocurre con los miles y miles de pacíficos neoyorquinos que corren sin ánimo competitivo, por puro placer, a un trote ligero más apropiado para corazones no sometidos a la brutal exigencia del entrenamiento profesional?

Ellos, como muy bien relatan en el 'NYTimes', tienen derecho a correr con música, único apoyo en esos momentos de agudo dolor, cuando el ácido láctico arrasa hasta el último músculo y sólo los alaridos de James Brown o los gorgoritos de Madonna sirven de lenitivo, consuelo o vendaje, mientras la meta resulta una lejana quimera, allá en lontanaza. La polémica ha llegado a tal punto que la propia directora del maratón de Nueva York, Mary Wittenberg, ha confesado su perplejidad.

En declaraciones a los diarios neoyorquinos asegura que ella misma corre siempre con música, y que de momento no impondrá ninguna medida restrictiva. Aguardará a ver qué hace el resto de maratones importantes del mundo, y actuará en consecuencia. Si deciden que la música, como ya sospechaban tantos censores, es un paquete del diablo, un desestabilizador emocional y físico, procederá a prohibirla, aunque la medida, ella misma lo dice, le parezca inconcebible.

 
Inicio Crónicas Consejos Perfiles Curiosidades Lesiones Calendario Entrenamientos
    21/11/07   
actualización
        10:08       

Cantidad de visitantes

Control de visitas

Webmaster

Esta web fue creada el día 1º de Mayo del 2001