Lavalle - Mendoza
DESAFÍO BEROCCA AL DESIERTO O 100 KILÓMETROS DE MAGIA.
Por Gonzalo Patricio Frías
07-05-2007
// Se puede en una carrera transitar varios kilómetros delante de Sandra
Torres Alvarez, la maratonista olímpica argentina, y que, encima, ese
lujo tenga lugar en medio del desierto?.
Se puede en una carrera lograr, al mismo
tiempo, por un lado, conocer personalmente a alguien llamado Claudio
Destéfano, cuyos maravillosos relatos lo inspiraron a uno a participar en
el maratón de las arenas del Sahara, la prueba a pié más difícil del
mundo, y, por otro, compartir unos kilómetros, con esa misma persona a
quien prácticamente había idealizado de tanto ver sus videos corriendo
en el medio de la más absoluta nada ?.
Se puede en una carrera pasar de un día
para el otro de una etapa con arena batida de la cual pareciera que salen
unas manos que nos frenan a los maratonistas en la búsqueda frenética de
la meta y en la que el sol nos va cocinando lentamente, a otra etapa en la
que desaparece la desolación del desierto ( de Lavalle, en Mendoza) para
dar lugar a la espectacularidad de grandes cañones y al aliento aliviador
de vientos propios de una reserva con magia ( Sierra de las Quijadas, San
Luis) ?
Se puede en una carrera dejar de lado
todo vestigio de competitividad para enfrentar en "un equipo
improvisado", gestado por la gran adversidad de la etapa inicial, las
inclemencias del desierto y arribar a meta abrazados como un verdadero
team ( con el bonaerense Héctor Rodríguez y la santafesina Estela
Podestá) ?
Se puede en una carrera dejar las
diferencias de nivel competitivo y formar un "loco" grupo de
campamento aglutinante de una triatleta de Olavarria ( Gabriela Gotugno),
dos médicos maratonistas de Pergamino ( Norberto Antogiovanni y Eduardo
Rennis), un maratonista hincha de "Chaca" que trabaja y
representa a la empresa "Bayer", mi compañero de ruta en casi
todas las etapas y que sueña con hacer un papel destacado para la misma
firma en la que presta servicios ( Walter Herrera), un maratonista muy
respetuoso y mesurado, pero sobre todo, "cojonudo" –como dicen
los españoles- como Vicente Dragovratovich, capaz de correr desgarrado
toda la última etapa; una simpática maratonista santafesina y su esposo
brindando toda la calidez de las tierras rodeadas por el Paraná ( Estela
Podestá y José); un modelo de maratonista de elite, por rendimiento y,
especialmente, por humildad ( Sergio Bustos, ganador de la edición
anterior); un "grandote" bonachón que, a pesar de su generoso
tamaño, corre como el mejor de los maratonistas ( Walter Romero); una
corredora de aventuras, que hacía de maratonista y mamá al mismo tiempo
compartiendo este desafío desértico con su pequeño hijo ( Claudia
Dorador)?
Se puede en una carrera sentir todo el
respaldo y aliento del organizador de la prueba hasta convencerse de que
se está frente al alma mater del evento ( Alex Foresti)?
Se puede en una carrera tener un momento
mágico, de escasos minutos, para que se encuentren por primera ver en una
charla tres almas identificadas con las arenas saharianas ( quien
suscribe, Alex Foresti y Claudio Destéfano)?
Se puede en una carrera tener otra
aventura atravesando en plena noche, en el viaje de regreso, las Altas
Cumbres cordobesas con casi cero de visibilidad por la espesa neblina
confiando en la pericia de su conductor ( Marcos Tini, maratonista
cordobés que participó en forma excelente en este desafío al desierto)?
Se puede en una carrera conocer la
belleza de aquellos corazones limpios, sin un ápice de contaminación
urbana, propios de los niños de la Escuela de San Miguel de los Sauces,
como Micaela, quien con su mirada me siguió cada día todos mis
movimientos desde el momento en que, simplemente, me acerqué a ella
saludándola y preguntándole su nombre?
Se puede en una carrera tener la
sensación de que uno, vaya a saber en qué dimensión, ya estuvo alguna
vez allí y con esa misma gente?
SÍ, EN EL DESAFÍO BEROCCA AL DESIERTO
ARGENTINO SE PUEDE TODO ESO.
Gonzalo Patricio Frías.
|