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Madrid - España
Cruzó el Sahara en 111 dias
Su nombre Kevin Lin
12-06-2007 // Las
travesuras del pequeño Kevin Lin traían de cabeza a sus profesores. Un día,
sin saber qué hacer para castigarle, decidieron ponerle a correr
alrededor del colegio y fue entonces cuando el niño problemático empezó
a alimentar un sueño que se ha convertido en realidad: correr por el
mundo. Una de sus mayores hazañas hasta la fecha ha sido atravesar el
desierto del Sáhara de costa a costa, aventura que ya piensa en repetir,
a pesar de todo lo que sufrió.
A sus 31 años este deportista está
convencido de que su misión era ser ultramaratoniano. "Todo el mundo
me decía que era una locura, nadie me comprendía, pero yo sabía que
quería hacerlo". Así, con la mente puesta en grandes aventuras,
empezó a entrenar en serio por las montañas de Taiwán, donde nació,
para acostumbrarse al mal de altura. "Entreno el cuerpo pero también
la mente, que es lo que luego me ayudará a salir adelante".
Lin sabe de lo que habla. Durante los 111
días que duró su carrera por el Sáhara, el desierto más grande del
mundo, tuvo que hacer frente, además de a las incontables heridas y
lesiones, a un virus que le provocó mucha fiebre y le hacía vomitar todo
lo que comía. "Fue terrible, me encontraba fatal pero tenía que
seguir corriendo. En esos momentos me recuperé sólo gracias a la fuerza
mental y al apoyo de mis compañeros, que apartaron de mí los
pensamientos negativos", recuerda.
Tres corredores fueron víctimas de la
leishmaniasis y tuvieron que abandonar la travesía. "La verdad es
que la experiencia fue muy dura", reconoce.
"Todos los días tenía algún
problema físico pero no podía darle importancia. Corríamos más de 70
kilómetros diarios y me decía a mí mismo, ya casi he terminado, ya casi
he llegado... fue una locura, pero el apoyo de la gente nos hacía
seguir", explica a elmundo.es. Todo el esfuerzo le ha pasado factura,
ya que sufrió una inflamación en el pie que no se curó bien y ahora, de
vez en cuando, se resiente.
Una preparación exhaustiva
Además
de correr a diario por terrenos arenosos, montar en bicicleta, jugar al
golf y hacer kayak, entre otras actividades, antes de un ultramaratón las
piernas de Kevin Lin tienen que aguantar más de 250 kilómetros a la
semana. Una preparación que le ha servido para convertirse en una de las
15 personas del mundo y en una de las más jóvenes en completar cuatro
ultramaratones por desiertos: Arizona, Atacama, Gobi, Sáhara y también
ha atravesado la Antártida.
Lin considera una parte indispensable de
su entrenamiento "imaginar todas las cosas que me pueden pasar
durante la aventura, todo lo doloroso que va a ser y las adversidades a
las que me voy a enfrentar. Visualizo las situaciones y así estoy
mentalmente preparado". También tiene alguna pesadilla recurrente
que le atormenta: "Me obsesiona perderme en el desierto y tener que
seguir sin agua".
Este atleta, que no contempla participar
en los Juegos Olímpicos porque piensa que lo que él hace "es una
mezcla de aventura y supervivencia que no tiene nada que ver", afirma
que "el deporte no es sólo una cosa muscular, sino que es
cerebral". Para él "es necesario aprender a sentir el dolor, a
aliviar la presión".
Tan convencido está de las capacidades
de la mente que su próximo reto no pasa por ninguna carrera en el
desierto ni por poner al límite sus piernas. Su objetivo más inmediato
es estudiar psicología deportiva en la Universidad de Stanford, en
California (EEUU).
"Nunca he sido muy listo ni muy
estudioso, pero quiero demostrar que puedo hacer esto. Espero que la
recomendación de mi amigo Matt (por el actor Matt Damon, al que conoció
cuando grababa un documental sobre la escasez del agua en el Sáhara) me
ayude a conseguirlo".
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