Rio de Janeiro - Brasil
Panamericanos de Río de Janeiro
Los panamericanos tuvieron un mal público
30-07-2007 // Los
aficionados brasileños comenzaron a abuchear en la misma ceremonia
inaugural de los Juegos Panamericanos y no han parado desde entonces.
Cubanos, argentinos y estadounidenses son
los principales blancos, pero no se salva nadie, ni siquiera atletas de países
chicos que generalmente generan las simpatías del público, siempre
dispuesto a apoyar al más débil. El propio presidente Luiz Inacio Lula
da Silva fue tan abucheado en la ceremonia inaugural que declinó declarar
inaugurados los juegos.
Por momentos da la impresión de que los
brasileños tratan cualquier competencia como si fuese un partido de fútbol
y son frecuentes los desbordes pasionales típicos de un clásico
Flamengo-Sao Paulo, que quedan fuera de lugar en justas como, por ejemplo,
gimnasia artística.
Un tema en el candelero es si los
aficionados se están pasando de la raya.
Mientras que en Europa, Estados Unidos y
otros sitios el público trata con respeto a todos los deportistas, sin
importar su nacionalidad, en Latinoamérica ese comportamiento es poco común.
Brasil no es la excepción.
En la final de salto con pértiga, el público
tuvo explosiones de júbilo cada vez que fallaba la estadounidense April
Steiner, que peleaba el oro con la brasileña Fabiana Murer.
El malestar del canadiense Waylon Roberts
con el hostigamiento del público en las competencias de equitación fue
tan grande que hizo un gesto obsceno con un dedo apuntando hacia las
tribunas.
"Los brasileños están
acostumbrados al fútbol. En la equitación, los cánticos y los abucheos
perturban, son sinónimo de mala educación", afirmó el jinete
brasileño Carlos Paro al diario O Globo.
El hostigamiento de los deportistas
extranjeros resulta más perturbador en deportes que requieren gran
concentración y deben desarrollarse en un ambiente de tranquilidad.
Dos integrantes del equipo brasileño de
gimnasia artística, Lais Souza y Diego Hypolito, dijeron a O Globo
sentirse avergonzados de la forma en que el astro de básquetbol Oscar,
hoy comentarista de televisión, hostigó a la cubana Yahanara Sese, que
disputaba el oro de la modalidad de saltos con la brasileña Jade Barbosa.
En los estadios se pide constantemente al
público, mediante altoparlantes, que aplaudan a los atletas en lugar de
abuchearlos. El mensaje no tiene mucho efecto y los silbidos comienzan en
la misma presentación de muchos competidores.
"Estuve en varios mundiales y
olimpiadas y nunca vi nada así. Hay falta de ética. Esto no es fútbol",
se lamentó Claudinei Quirino, uno de los mejores velocistas brasileños
de todos los tiempos.
El jamaiquino Maurice Smith se mostró
furioso con el trato del público luego de que ganó el oro en el decatlón.
Y el antillano Churandy Martina, campeón de los 100 metros, despotricó
igualmente contra los aficionados, cuyos griteríos motivaron tres salidas
en falso.
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