Quebec - Canada
Mundial de 24 horas en Drummerville
Walter Lopez y su sacrificio


10-08-2007 // E
l 28 y 29 de julio se disputo en Drummerville, Québec, Canadá el Campeonato Mundial de 24 hs en asfalto organizado por la IAU. Compitieron aproximadamente 150 corredores de 27 países, uno de ellos es el argentino Walter López, también conocido como Picante, actual poseedor del record nacional en esta disciplina.

Esta competencia consiste en recorrer la mayor cantidad de km dentro de un circuito de asfalto en un plazo determinado de 24 horas, ni un minuto más ni un minuto menos. Dentro de esta fracción de tiempo el corredor puede hacer la cantidad de paradas, descanso, masajes que desee. Es decir, no necesariamente tiene que estar las 24 horas corriendo, sino que puede tomarse unos minutitos para dormir, como también para comer algo. El circuito tenia una distancia aproximada de unos 2,3 km en el cual había 3 “hills” (subidas y bajadas) de aproximadamente unos 300mts de longitud, dificultando el circuito.
Además de ellos, las condiciones climáticas no fueron las mejores en estos días: máximas de 32 grados a la sombra y sobre el asfalto aun mucho más. Lluvias fugaces y posteriores olas de vapor, provocadas por el sol abrasador de las tardes de verano canadienses.

El 28 de julio a la 1:30 p.m. Walter López  recibió el inesperado y comprometedor número 1 de pechera, el cual minutos después estaba, con alegría y concentración, abrochando en su pecho, como símbolo de su ilusión.
Media hora después desfilaba entre sus competidores buscando la mejor posición de partida. A eso de las 2:06 p.m. se largo la carrera.
Una manada de corredores desaforados empezaron segundo tas segundo a dar vueltas sobre el circuito y también nuestro representante argentino, el cual en las primeras vueltas estaba muy bien acomodado dentro de los 30 primeros del  mundo.
Un ritmo estable en las primeras horas lo posicionaban en la mirada de todos; el truco era hacer la vuelta en 12’ – 13’ minutos, para los entendidos, a un paso de 6’ los 1000m. Un ritmo tranquilo pero a la vez bastante veloz para la disciplina en la cual se estaba desenvolviendo.
Horas mas tarde llego la lluvia y con ella los problemas, no solo para Walter sino para los demás competidores también. Un clima pesado, mucho calor y con zapatillas mojadas, a veces cuesta correr. Es por esto que se le formaron innumerable cantidad de ampollas en la zona de los dedos. Pero esto no detuvo a las esperanzas de llegar. Un buen vendaje proporcionado en el puesto de control argentino le calmo el dolor, parcialmente.
Promediando estas horas varios corredores, y de lo mejores,  tuvieron que dejar de correr por lesiones en los pies como también en las piernas, las subidas y bajadas dejaban secuelas en muchos de ellos, y si le agregamos que la lluvia perturbó a la mayoría de los atletas, tenemos el resultado evidente del abandono. A esta altura ya se habían cumplido 7 horas de carrera.
           
A las 11 de la noche, a pesar de que el sol ya había desaparecido y con este las altas temperaturas, el cansancio se notaba cada vez mas. A esta altura 9 horas de carrera ya se habían dejado atrás.
Las sopas y los tes, como también algunos cafecitos se hacían presentes en cada pasada por el puesto de abastecimiento argentino. El ritmo ya de la mayoría había disminuido, la noche prometía ser larga y con temperaturas bajas. Un cambio de indumentaria cada 10 vueltas, o sea 23 km, mantenían al atleta argentino en una temperatura ideal.

Los masajes, y las paradas largas se hacían cada vez mas frecuentes, el cansancio ya se notaba en la mayoría, y Picante no fue la excepción; aunque se mantenía en un ritmo constante, había disminuido su producción de kilómetros. Estaba en un estado de total concentración y no se le notaba mal estar, teniendo en cuenta que ya llevaba corridos 10 horas de carrera y unos 90 km aproximadamente.
La noche no pasaba sola. Otra gran cantidad de atletas tuvo q parar de correr, entre otros los brasileros, gran parte de la delegación italiana, la española y los rusos, haciéndose notar por el abandono de gran parte de sus representantes. En este caso fueron los dolorosos calambres constantes, retortijones, mal estar, frió y sueño. Los factores causantes de esta ola de abandono.

La mitad de la carrera había pasado. Las primeras posiciones ya se habían establecido. A mitad de tabla lo encontrábamos a Walter que mantenía el ritmo de horas atrás, unos masajes en el puesto de control, y devuelta a la competencia. Su dolor en lo pies, como también en las piernas ya se hacia evidentes en cada pasada. Pero el argentino seguía acumulando kilómetros.
De esta forma llegamos a los primeros rayos del sol, que calentaban rápidamente el asfalto, y a los corredores, que hicieron uso de sus antejos y gorras, como también  tomar grandes cantidades de agua en los puestos de abastecimiento. Rostros sufridos, cansados y con sueño pero con ganas de llegar pisaban el pesado asfalto de una mañana calurosa.
Los segundos se hacían eternos, los pasos forzados y las horas interminables. Aun así seguían corriendo. Los japoneses ya estaban tranquilamente disputándose la punta mientras que el resto únicamente se preocupaba con llegar y poder finalizar la hazaña mundialista. El compañerismo entre delegaciones embellecía el paso de cualquier corredor por los puestos de abastecimientos, es decir, no solo los del mismo país se sentían orgullosos por el esfuerzo de sus atletas, sino que una alegría inmensa enardecía a cualquier corredor de cualquier país y en cualquier posición.

Llegaron las 10:00 a.m. y las 20 horas de carrera. Por estas horas el cansancio de los atletas y de los asistentes en los puestos de abastecimiento maximizaba el esfuerzo de ambos. Es decir, las últimas 4 horas son las más largas. El sueño debilita hasta las personas que ni siquiera están corriendo, y ni hablemos del cansancio de aquellos que llevan 20 horas sufriendo el recorrido como Walter, que seguía dando vuelta tras vuelta. Misma formula mismo resultado; parada, masajes, agua en cantidad y de vuelta a la competencia. Una y otra vez hasta llegar al punto en lo que lo único que lo  mantenía despierto eran las paradas.

El calor abrumador del mediodía canadiense aplastaba a cada corredor. Máximas de 32 grados dificultaban aun más a los cuerpos cansados por 22 horas de competencia. Es por esto que muchos atletas en sus últimas 2 horas decidieron quedarse descansando en sus puestos de abastecimiento o tomar descansos largos.

De esta forma llegamos a los últimos 40 minutos de carrera. Walter se había quedado en la vuelta anterior en el puesto de abastecimiento argentino ya que no podía aguantar más el sufrimiento en sus pies, y además porque quería cruzar la meta cuando se cumpliera el tiempo reglamentario, las 24 horas de carrera.

20 minutos antes del final Walter emprendió lo que le faltaba para completar su última vuelta. Un detalle: no llevaba zapatillas, el dolor en sus pies le fue más fuerte que nunca y decidió quitárselas como también los vendajes. Entre gritos emocionados del público y jueces y una tremenda alegría de parte de Walter, termino la carrera. Walter “Picante” López hizo 169.148 kilómetros en 24 horas en el Campeonato Mundial de asfalto en Drummerville, Canadá, siendo el único representante argentino en esta competencia.

Fuente : AAU
Relatos e imágenes : Asociación Argentina de Ultramaratonistas
http://www.ultraargentina.com.ar/home_canada_report.html

 
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