Carolina del Norte - Estados Unidos
Marion Jones - La caida de una
estrella del atletismo
Todo mal para este comienzo del 2006
09-01-2006 // Quiebra económica, desengaño sentimental y separación de
Tim Montgomery, sospecha
permanente de dopaje, líos en los tribunales con su ex marido, C. J.
Hunter, y con el dueño de los laboratorios Balco, Victor Conte; regresión
espectacular en las marcas, búsqueda infructuosa de un nuevo
entrenador... Marion Jones atraviesa por un infierno, del que quiere salir
en 2006. Estas han sido unas Navidades Negras para la que hasta hace poco
era la estrella indiscutible del atletismo, y que ahora reina en los
infiernos.
Marion ha despedido el año de manera amarga. Según sus allegados, se
dedica a vender algunas de sus pertenencias, porque sus ingresos se han
reducido a casi nada, atleta maldita como es, y necesita dinero en su
cuenta corriente. Nike se ha distanciado de la que hace poco era su buque
insignia en el atletismo, porque la imagen de la velocista-saltadora,
ganadora de cinco medallas olímpicas en Sydney 2000, está por los
suelos. Ha pasado de ser la atleta mejor pagada del mundo, a razón de
unos 72.000 euros por carrera en sus mejores tiempos, a convertirse casi
en una amateur. Y en una amateur estigmatizada.
Sentimentalmente no le va mucho mejor y vive separada de Tim Montgomery,
el padre de su hijo, recientemente sancionado por dopaje. Ella reside en
Raleigh, Carolina del Norte, con Timmy, y él en Virginia. El pasado día
13 fue sancionado por dopaje y poco después anunció que abandonaba el
atletismo. Nada que ver con la pareja que paseó su felicidad por Madrid
en 2002, días después de que Tim batiese el fraudulento récord mundial
de los 100 metros (9.78), ahora anulado, y en vísperas de la Copa del
Mundo de La Peineta. Él no corrió y ella ganó los 100 metros.
Atléticamente, Marion se entrena por correspondencia con Steve Riddick,
que vive en Nordfolk. Fue uno de los mejores velocistas mundiales en los años
setenta (10.05 en 1975), oro olímpico en 4x100 en Montreal 1976 y récord
mundial del relevo al año siguiente (38.03).
Pero Miss Jones, al mismo tiempo que se entrena con el ex velocista, se ha
puesto en contacto con Bob Kersee, el hombre que llevó a la gloria a
Florence Griffith en 1988. Y a otros muchos atletas de élite mundial.
Bob, que vive en California, le ha dado calabazas, porque, dice, tiene
suficiente con su grupo de atletas, en el que destaca Allyson Felix, de sólo
20 años, campeona mundial de los 200 metros en Helsinki 2005 y una de las
sucesoras de Jones.
Además, Marion ha demandado a C. J. Hunter, su ex marido, y a Victor
Conte, el dueño de Balco, que la acusan de haberse dopado con productos
de este laboratorio. Conte llegó a declarar en la ABC norteamericana que
la velocista se dopaba con él antes y después de Sydney 2000, con un cóctel
de THG, hormonas del crecimiento, insulina y productos para la fertilidad.
Dice que rompió con ella porque tomaba todo esto delante de otras atletas
y porque se olvidaba a menudo los anabolizantes en las habitaciones de los
hoteles.
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