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Famatina
- La Rioja
Ultramaratón por equipos de Famatina
1ª edición
Relato por Luz Celeiro participante del único equipo de Buenos Aires
Y partimos a Famatina, con muchas ganas de ver las montañas, las dos
hacia casi 10 días que estábamos
paradas, resfriadas, pero ansiosas de correr!
Llegamos
a Chilecito, después de 18hs de viaje y ahí nos esperaba Santiago, nos
llevo a Famatina y nos dejo en la hostería.
Desde
que llegamos nos dolía la cabeza, debido a la altura, Famatina esta a
1600 mts y durante la carrera llegamos a 2000.
Nos
acomodamos, fuimos a almorzar al multi único restaurante, descansamos un
rato y salimos a trotar, al rato estábamos cenando para ir a dormir, al
otro día a las 8hs largaba la carrera.
Nos
despertamos a desayunar y ya nos dimos cuenta que hacia muchísimo frío,
nos quedamos un rato en la cama hasta que llego la hora, nos pusimos,
remera, remerita, calza larga, chaleco, guantes, cuello polar y por
supuesto también zapatillas! Y fuimos a la iglesia, ahí era la largada.
Llegaron
los demás corredores, algunos en pantaloncitos y remeras, nosotras no podíamos
parar de tiritar, se menciono a cada equipo, se canto el himno, mirábamos
a nuestro alrededor, ahí en el medio de La Rioja, rodeadas de montañas,
cantando, fue conmovedor.
Y
largamos!!!!!!
Rápidamente
empezamos a disfrutar del paisaje, realmente hermoso, y también a sentir
las subidas, el suelo era piedra y mas piedras y algo mas de piedras, nos
habían explicado que después de la trepada al Totoral, venia la bajada,
jajajajajajajajaja
Recién
a los cuarenta minutos los dedos de los pies entraron en calor, era increíble
como dolía! Estábamos a punto de congelarnos!
Y
la bajada no llegaba y las piedras no se iban.
Al
llegar a la mitad del recorrido pasábamos por un pueblo, hicimos un km y
de pronto se terminaron las cintitas, no sabíamos para donde ir, una de
nosotras dice, a la derecha y para ahí fuimos, al rato nos pareció que
no era el camino correcto, tuvimos que volver sobre nuestros pasos y
agarrar a la izquierda, después de hablar con las pocas personas que
encontramos(dos) y bue perdimos media hora pero encontramos el camino.
Durante
el recorrido encontrábamos botellas con agua que nos habían dejado,
algunos vecinos que ayudaban y también puestos con frutas.
Esperando
encontrar la bajada seguimos corriendo, cuando vemos que estamos llegando
a la ruta y que había un puesto, pensamos que al fin íbamos a agarrar un
poco de cemento y listo! Pero nooooooooooooooooo nos muestran que debíamos
cruzar la ruta y subir un cerro!!!!!!!! Y como si esto fuera poco debíamos
hacer varios km por el filo de los cerros, subíamos y bajábamos
cerritos, creo que no hace falta aclarar que había miles de millones de
piedras.
Hasta
que terminaron los cerros , un poco mas de tierra y entonces si salimos a
la ruta y los últimos 2km atravesando el pueblo, un señor simpático nos
grita “ vamos las porteñitas” todo el pueblo sabia de nosotras.
Y
llegamos y nos estaban esperando!!! Justo con las campanadas de la
iglesia.
Nos
fuimos a bañar y de ahí a la casa de Santiago y Verónica que habían
organizado un asado, se armó una guitarreada y ahí nos quedamos hasta el
anochecer, compartiendo un cálido momento con ellos, su familia y amigos.
Realmente
hay que destacar no solo la belleza de la carrera sino la calidez de la
gente que la organiza, de los que la corrieron, de los que ayudaron, de
todos, fue una experiencia inolvidable, nos llenó de energía y conmovió
nuestros corazones.
El
año que viene ahí estaremos.
Luz
Celeiro
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