Ouarzazate - Marruecos
MARATÓN DES SABLES (XXI EDICIÓN)
MIS CRÓNICAS (Por Gonzalo Patricio Frías, finisher en esta edición
2.006)
IX Parte
4º ETAPA ( LA EXTENUACIÓN). MAHARCH/ JEBEL EL MRAÏER.
Llegó el día de la tan temida 4ª
etapa, la non stop, la de aproximadamente 60 kilómetros. Con la gran
aflicción de mi uña
floja, inicio la etapa “imposible”. Hoy, en diversos tramos, nos
aguardan las grandes dunas, incluso durante la noche. Disponemos de 34
horas, prácticamente un día y medio para intentar la hazaña.
Cuando arribo al 2º
puesto de control, el calor ya es demencial, insoportable; busco el
refugio de una tienda para tomar una sopa knor “fría”, es decir, abro
el sobrecito, lo introduzco al contenido en mi ollita que transporto en la
mochila, le agrego agua y… qué manjar!. Las sales del caldo hacen
milagros y me tonifican para seguir la marcha, pero antes me encuentro con
toda la impiedad de la prueba: sentado en un rinconcito de la referida
tienda está uno de los hermanos Bohigas, Nil, me dice que ya basta, que
abandona. Sus pies están tan maltrechos por las ampollas que tiene un
pronóstico muy negativo para su arribo al próximo PC de control que ya
es con tiempo límite y me voy entonces con la imagen de un gran
deportista de aventura abatido por la inclemencia del desierto.
Y llega la noche; hay
que usar por primera y única vez en competencia las linternas frontales
que, desde nuestras cabezas, nos irán iluminando el camino en el que me
encuentro con imágenes de corredores haciendo un alto e improvisando una
cocina en el medio de la nada para comerse algo caliente. Arribo al puesto
intermedio de control, ya cerca del kilómetro 30 y allí decido, como la
mayoría de los maratonistas, realizar mi “cena”: otro caldo knor
frío y, de postre, papaya. Me ahorro la molestia de tener que
encender un fuego, descano, pero no más de media hora y sigo. Veo que
otros atletas, como estrategia de carrera, han
resuelto dormir unas cuantas horas para acometer el segundo tramo
de esta interminable etapa. Yo prefiero no especular con el tiempo límite
de arribo y, luego, descansar en la jaima. Antes de salir, me colocan unos
bastoncillos fosforescentes que servirán para que los corredores que
vienen detrás mio me tomen como referencia y así sucesivamente cada uno
de los atletas que siguen detrás de mí.
Como si fuera poco, un
láser ubicado en la llegada, a largos kilómetros de distancia, nos
muestra el camino.
Todo es espectacular. De pronto, el viento del desierto me envuelve en un
tramo donde voy totalmente sólo y es como si me arrullase: estoy quedando
dormido caminando!. Entonces, decido comenzar a trotar y a correr; parece
algo totalmente desquiciado lo que estoy haciendo: corriendo en medio de
la noche y en la etapa más larga, acelerando cada vez más, pasando
permanentemente corredores que me observan azorados y extrañados por
cuanto ninguno corre, todos caminan. Por fin, llego al último puesto de
control y, si bien el rapto de carrera que he tenido me permitió
sacudirme la peligrosa modorra, a esa altura de la etapa, más de 50 kilómetros,
siento el tremendo esfuerzo. Cuando recibo la noticia de que los últimos
4 kilómetros hasta la meta son por terreno de dunas, me quiero morir, mis
piernas no dan más, otra vez transmito mis quejas a la organización por
diagramar tan bestial recorrido y sigo viaje. Los castigados pies ya no
coordinan, a punto tal de trastabillar en la arena y caer una y otra vez,
ya no tengo fuerzas ni para levantarme, por lo que cada vez que me voy al
suelo, tardo unos segundos en incorporarme. Hasta que por fin!!!!!!!!!
La meta!!!!!!! Y me aguarda todo el campamento silencioso envuelto
en la más absoluta oscuridad de una fría noche del desierto, con una
figura humana para recibirme más heladamente que la referida temperatura
nocturna. En todos los últimos kilómetros de semejante insano recorrido
el pensamiento de otrora se repite más intensamente aún: “mañana no
largo, se acabó esta carrera inhumana”!.
CONTINUARÁ EL RELATO
DEL MARATÓN DE 42 KILÓMETROS.
De
Córdoba a Marruecos
Primera Parte
Segunda
Parte
Tercera
Parte
Cuarta
Parte
Quinta parte
Sexta parte
Séptima parte
Octava Parte
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