Gerardo
-! Che Toro¡ ¿ Me dijeron por ahí que cuando vos empezaste, no fue como
corredor, si no como triatleta?.
Toribio - El que te dijo eso estaba muy
equivocado, cuando yo era chico, allá en Concordia, estaba el Club Atlético
Victoria en el cual empecé jugando al fútbol como central. En esa época, el
técnico era el Perro Lamela, un técnico que siempre me decía que yo iba a
llegar a mucho con el fútbol, pero a mí me gustaba otra cosa.
Gerardo - Y tus viejos ¿qué decían?.
Toribio - Mira, a mi vieja, nunca le
gusto ningún deporte, vos viste, que los viejos de antes pensaban que te ibas a
morir si hacías un deporte. Yo llegaba de hacer algo y ella me tocaba la cabeza
a ver si tenía fiebre o algo pasaba y cada vez que iba a jugar a la pelota me
llevaba al medico. Muchisimas veces me fue a buscar al lugar donde estaba
jugando al fútbol con mis amigos y me sacaba a escobazos.
Vos fijate que, cuando quería salir a correr, tenía que esperar a que se
durmieran, que por suerte se acostaban a las siete de la tarde, y entonces le
sacaba un despertador de esos grandes que había antes, que justamente era el
que usaba mi vieja, salía a la vereda, lo ponía en el piso, y salía corriendo
a dar una vuelta de ocho kilometros que tenia marcado, al llegar me fijaba
cuanto había metido.
El técnico del club me insisitia que no corra y me dedique solo al fútbol,
pero me daba cuenta que la fama que iba teniendo la lograba compitiendo en todas
las carreras que se hacían por la zona, por que las ganaba, y al otro día
salía en los diarios "Toribio Gutiérrez vuelve a ganar la
competencia" y eso me gustaba más.
Gerardo - ¿ Y el triatlón cuando entra?
Toribio - Cuando me vine a Buenos Aires,
me puse a trabajar con mi hermano en una carnicería y él me decia: -Si venís
a Buenos Aires va a ser para trabajar y no a perder el tiempo-. Le gustaba que
haga deporte pero no quería que exagere.
Entrenaba en costanera y un día los muchachos me dijeron que se estaban
entrenando para correr un triatlón que se hacia en veinticinco días, y me
prendió. Empece a entrenarme y me dije que tenia que llegar a correrlo bien,
salía a andar en bicicleta, me bajaba a correr, después me tiraba al río o
una pileta y así fue como llegué y corrí mi primer triatlón.
Gerardo - ¿Y cómo te fue?.
Toribio - Esa primer competencia la gane,
y después corrí unas cuantas hasta que un día fui a correr un triatlón en
Mar del Plata que fue el último.
Ese día el clima era terrible, mucho viento, el mar muy picado y aún así se
largó. Cuando nos tiramos al agua estaba a tres grados, era helada, los
primeros seis o siete de punta nos fuimos adelante y no nos dimos cuenta que la
organización había dicho que demos la vuelta antes. Cuando estabamos en la
parte mas alejada de la costa teníamos que esperar a que una ola nos eleve para
ver donde estaba la orilla y así poder orientarnos. Al llegar a la orilla la
competencia siguió su curso pero me sentía muy mal y estaba hipotermico segui
corriendo igual pero casi no me daba cuenta de lo que hacía. Cuando termina la
carrera que debo haber terminado tercero o cuarto, mi suegro me traía en el
auto y me empecé a sentir muy mal, volaba en fiebre y me tuvieron que llevar al
hospital de emergencia me había agarrado una neumonía, estuve tan mal que el
medico me dijo que otra recaída como esta podía traer consecuencias muy malas.
Entonces no tuve que pensarlo mucho más.
Gerardo - ¿Y donde entro el gustito por
los maratones?.
Toribio - Yo antes del triatlon ya
corría carreras cortas iba por todos lados. En Concordia entrenaba muy bien y
había metido en una pista de tierra los 10.000 metros 30:48, esto fue cuando
recién había salido de la colimba tenia 19 años, y le había ganado a Antonio
Camargo que en ese entonces andaba muy bien y corría con Carrizo.
Mientras tanto me vengo a capital y me empiezo a entrenar en costanera donde no
me conocía nadie.
Después empecé a laburar en un mercado y que una reunión, que un asadito
empecé a engordar, yo vine con 59 kilos y llegue a pesar 65 kilos.
Al encontrarme en esta situación entré a darle duro en la costanera y así fue
que conocí a Luis Liendo, que es de Avellaneda, y ellos estaban entrenando para
el 2º Maratón Adidas.
Empiezo a salir con ellos y Luis me dice – Mira pibe que tenés buenas
condiciones- lo que pasaba es que ellos no sabían que yo había corrido
carreras, entonces le digo;
–Mira Luis que yo ya antes corría-
-¿ah si? Y ¿donde corrías?-
-En Concordia-.
-Hay muy buenos atletas en Concordia ¿tenés alguna marca?-
-Y tengo 30:48 en 10.000-
Y se entraron a reír por que no me creían ni cerca. Claro, me veían con esos
kilos de más y me decía – Si, si, si flaco sos campeón olímpico también-
-No es verdad- les decía pero no me creyeron.
Al otro día me les voy con todos los recortes de diario. Yo siempre armé mi
carpeta con todas las notas de diarios y revistas.Y cuando las vieron, y vieron
a quien le había ganado se empezaron a entusiasmar.
Y así empezamos a competir en carreras cortas.
Con el tiempo Luis me pregunta -¿qué vas a correr?
-Y anotame para los 10km.-
-No. si para los 10 ni vas a figurar-
-Pero si el año pasado Cachito Gauna entro décimo y se llevo un equipo Adidas
y yo creo que entre los primeros 15 voy a llegar-
-No vos tenes que correr el maratón-.
-Y yo le dije que no por que ya los había visto llegar en una, y llegaban muy
mal, nunca les había preguntado que se sentía pero siempre me quedaba una
frase en la mente y era escucharlos decir que la pared les había llegado a los
30 y me quedo en la cabeza esa frase "la pared de los 30".
-Ellos argumentaban que yo estaba para correr maratón por que corriendo con
ellos hacía el mismo entrenamiento y sumaba kilómetros sin darme cuenta.
Salía del supermercado hasta la costanera que eran 3 km, después daba 8
vueltas de 3km y terminaba haciendo 30 km.dia por medio. Los otros días
hacíamos pasadas de 1500 y me enganchaba con todos, o si no me prendía con
Cachito y que era otro loco que corría y corría y no se cansaba de correr. ¿Y
que terminó pasando?. Me convencieron.
Mira que la tenés que correr despacio, me decían.
El día del maratón me presentaron un veterano duro, Eduardo Perez, y me
dijeron que lo siga por que él iba a andar a un ritmo de 4 minutos el mil.
Se larga la carrera y largo con él y yo veía que a los 20 o 25 km. iba muy
tranquilo y no muy lejos estaban los punteros. Cuando pasamos los 25 yo lo
miraba y me daba cuenta que en vez de ir acelerando nos íbamos quedando, y le
digo:
-Voy a ir a buscar al que va adelante-
-Anda, anda- me dijo.
Y me fui a buscar al de adelante, cuando lo alcanzo me digo a mí mismo de ir a
buscar a otro y cuando me quise acordar estaba corriendo como a 3:30.
Al kilometro 32 iba noveno y había uno, que en ese entonces andaba muy bien,
que era Hugo Guadalupe, que cuando lo alcanzo me dice:
-Toro que hacés. Tranquilo. Tranquilo-.
-Qué tranquilo- le digo –yo me voy a buscar a los que van aca adelante-
-No tranquilo, tranquilo-.
Claro, había alcanzado a Hugo que en ese entonces era un muy buen corredor y
estaba agrandado y me le fui, le saque en tres kilometros como 500 metros y en
él kilometro 38 me levanto Hugo que venia como los bomberos y a mi me había
llegado la famosa pared que todavía no se como hice los últimos 4 kilometros.
Llegue a estar séptimo en la general y en esos últimos cuatro kilometros me
pasaron diez corredores. Iba para hacer 2:32 y se me fue a 2:37 y ese fue mi
primer maratón. Lo que sí me dije a mí mismo que había encontrado lo que me
gustaba, que eso era lo mío, y que de ahora en adelante era maratonista a
muerte.
Me empecé a conectar con gente que corría maratón y así conocí al Ratón
Cabrera que era un tipo que maratón que había, la corría.
Le empece a preguntar sobre el tema y él me decía:
-Para correr maratón tenes que entrenar siempre a cara de perro-.
Entonces yo salía y hacia 24 km. en un circuito de 11 de costanera que le
llamábamos el desierto y hacía una vuelta rápida y una tranquila y eso era lo
que hacía todos los días.
Empecé a competir en los selectivos Adidas.
Llegué a correr el selectivo de 30 km. en San Martín para ver como andaba sin
pensar en salir entre los tres primeros que eran los que clasificaban.
En esa carrera me presentan a Manolo Rivera.
Pero a Manolo no le gustaba por que decía que yo era un loco que hacía
bicicleta, natación y todo lo que podía.
Luis le insistió, entonces dijo que si iba solamente a entrenar que lo vaya a
ver a G.E.B.A que era donde estaba Manolo en ese momento.
Cuando fuí a verlo me dice que para lo que faltaba para Adidas el no podía
modificar lo que yo estaba haciendo, así que seguí con mi sistema hasta la
carrera.
Llega el maratón y salgo noveno con 2:27.
Al mes empiezo a entrenar con Manolo y veo que el entrenamiento de él es
totalmente diferente al que venía haciendo.
Yo por ejemplo, hacía mucho fondo y las pasadas eran cortas, hacía diez de
1000 o 15 de 400 y no era lo adecuado para maratón y por eso llegaba a la
pared.
La pared no existe si estas bien entrenado, lo que existe son la falta de
entrenamiento para correr 42 kilometros.
Bueno, te sigo contando que ya entrenando con Manolo voy a correr el maratón de
La Pampa y salí Campeón Argentino de Maratón con 2:22.
Gerardo - ¿Cómo es tu relación con
Manolo?-
Toribio - Hoy en día sigo con Manolo,
después de tanto tiempo los entrenamientos cambiaron
mucho.
Alguna vez llegue a querer irme pero después reflexionaba y no lo hacía. Lo
que pasaba es que a mí me gustaba tomarme el entrenamiento muy en serio y de
tan bien que lo hacía, por hay, hacía de más, y justamente eso es lo que a
él no le gustaba.
A veces le decía que me iba a correr una carrera de 30 en algún lugar y él me
respondía:
-Usted Toro esta para algo mejor, no esta para correr en cualquier carrerita que
lo inviten- A él la carrera de la montaña no le gusta pero no entiende que uno
lo hace como una aventura que no todo es competir, yo sé que no me sirve a
nivel entrenamiento, pero me gusta la aventura.
Una cosa es cierta, al que corre por que le gusta, las quiere correr todas, yo
llegue a correr tres maratones en 40 días y sé que estaba mal, por que corrí
las tres a full y en dos metí casi la misma marca.
Gerardo - Decime Toro ¿qué sentís a nivel
físico, cuando vas corriendo un maratón?.
Toribio - La última que corrí, que fue la
de ayer (Maratón de Buenos Aires del 2000) la pared me
llegó a los 33 kilometros pero te digo que yo sabia que no estaba bien
entrenado y lo quise
correr con la experiencia y descubrí que no sirve la experiencia sino estas
bien entrenado
Pero a su vez esto suma más experiencia por que hoy no te corro una maratón si
no llego a los 190 kilometros semanales.
Gerardo -¿Qué ves para el futuro?.
Toribio - Tengo ganas de salir a correr
al exterior. Probar la Maratón de Boston o la de Nueva York.
Por que aca se me hace cada vez mas dificil para conseguir apoyo económico. Y
yendo
afuera hay más posibilidades.
Gerardo - ¿A vos te sirve el aliento de la
gente en las competencias?
Toribio - Mirá nunca pense que podía
tener tanta gente que te aliente. A veces creo que tiene que ver con que cuando
alguien me para, para preguntarme algo sobre entrenamiento y ven que yo jamás
le niego una ayuda a nadie, así sea un gordito que recién empieza o un
corredor con experiencia y eso creo que le gusta a la gente. A veces inclusive
entreno gente más rápida que yo y los llevo a correr aún sabiendo que voy a
perder un puesto como el caso de Villagra o Victor Lopez que les quiero ganar,
les quiero ganar, pero con lo que yo tengo.
Acá en el atletismo, la gente que corre más por gusto que por meter una marca,
es la que menos sabe y es la que más quiere saber y a la que menos bola le dan
y los entrenadores no le dan ni cinco y por eso me vienen a ver. Algunos me
dicen ¿cuanto me cobras? Y yo digo como les voy a cobrar. Por suerte tengo
amigos en todas partes. El otro día me llega una invitación a una carrera en
Esquel y Barría me dice que si no voy a la casa me mata y como vos sabes somos
rivales de varias carreras que fueron batallas cabeza a cabeza y que después al
terminar nos abrazábamos y nos dábamos un beso.
Gerardo - ¿Cuál es la mejor carrera, la
que más satisfecho te dejó?
Toribio - Hay muchas lindas pero
las que más me dejan son La Pampa y Las Tres Ciudades. Mira he ganado el
maratón Adidas y después llego a casa y me doy cuenta que estoy solo en cambio
en Trelew o en Santa Rosa vos llegas y compartís la alegría con toda la gente
de ahí, aparte yo siempre dije que son dos maratones que las hacen de una forma
artesanal no de una manera empresarial.
Gerardo - ¿Qué fue lo más triste que
viviste en el deporte?
Toribio - Mira yo creo que la tristeza
más grande que tuve fue abandonar en los panamericanos del 95, por que estaba
muy bien preparado, yo creo que me preparé como en ninguna otra, hice todas las
cosas bien, estaba totalmente seguro que iba a estar entre los tres primeros,
pero dos días antes tuve un problema con los directivos sobre cosas que yo
nunca había discutido y en la carrera, cuando paré en el 22 y volvía
caminando me dije a mi mismo -----Pero que pelotudo que soy, me entrene tanto
para esto, para darles el gusto a ellos de que puedan decir las cosas que se les
antoje de mi – esa es mi mayor tristeza.
Después fui a correr a La Pampa y metí 2:20.