KOKICHI TSUBURAYA

En los Juegos Olímpicos de 1964 en Tokio, Japón, deslumbró la figura avasallante de Abebe Bikila, el corredor africano que había ganado ya en Roma, con aquella anécdota conocida de ser el primer ganador descalzo de la historia y ahora lo hacía en forma aplastante con récord mundial en Tokio, pero eso si, esta vez con zapatillas.
En la previa del maratón, la ciudad se había preparado para ver ganar una medalla de oro a su favorito, Kokichi (Koichi) Tsuburaya.
La historia cuenta que Kokichi entra en segundo lugar al estadio seguido muy de cerca por el inglés Basil Heatley, que era hasta ese entonces, el récord mundial.
Kokichi, totalmente desarmado y en la última curva de la pista, es sobrepasado y llega en tercer lugar.
Si bien logro la medalla que hacia 28 años no lograban para Japón,  consideraba haberle faltado el respeto al pueblo japonés que había ido a verlo ganar.
En una nota hecha por el periodico deportivo Nikkan de Tokio, se dijo que al finalizar la competencia confesó a su compañero de habitación, Kenji Kimihara (8vo en las olimpiadas), 
-He cometido un imperdonable error frente al pueblo japonés, me confie demasiado y la única manera que tengo de pedirles perdón, es ganar el próximo maratón olímpico en Mexico y entrar al estadio alzando el Hinomaru (bandera nacional de Japón).-
Para el pueblo japonés, su tercer puesto lo convertía en heroe nacional, pero su obsesión por ganar Mexico lo alejó de su familia, de sus afectos y lo llevó a ingresar en la Escuela Japonesa de Entrenamiento de las Fuerzas de Defensa Personal.
Ya faltando un año para los juegos, Kokichi sufre de varias lesiones que lo mantienen inactivo por un largo tiempo, a los tres meses de reposo le dan de alta, situación que lo llevo a las pistas de inmediato, pero con un resultado nefasto, su cuerpo no le respondia, no podia correr.
El 9 de enero de 1968, al ver que no bajaba a desayunar, sus compañeros lo encuentran tirado sobre su cama, se había hecho el Harakiri, tenia las muñecas cortadas con una hoja de afeitar, habia muerto desangrado, llevaba en su pecho colgada su medalla de bronce y en su mesa una nota que decia:
- No puedo correr más -.
Quizas nunca podamos entender, por nuestras diferencias culturales, este tipo de manifestaciones de la cultura oriental, los valores sobre situaciones en las que no seria más que un malestar pasajero entre nosotros, para ellos es de vida o muerte.
Kokichi Tsuburaya es un heroe nacional para Japón, pero con un terrible sabor amargo.

 
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    24/06/04   
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