HOY TEMPRANO, CASI UN CUENTO DE NAVIDAD  
20 de diuciembre de 2003
   

Corriendo veloz esta mañana (beep, beep!), en una zona que "dicen" que es peligrosa (puente de Pampa y Lugones), me topo con 3 cartoneros que, arrastrando un carrito, vienen subiendo.  Incorporo cierta tensión que es habitual para este tipo de situacion (uds. comprenderán). Uno de ellos me dice justo cuando nos cruzamos:

- Dsxsksdkfiga, señor!

- eh? - contesto en tono defensivo, saliendo definitivamente del autismo introspectivo que el correr me provoca.

- Dios lo bendiga, señor!

- Gracias, igualmente! - le digo a los gritos ya a varios metros, pues la velocidad que llevaba (mach III)  no pudo ser disminuída, uds. entenderán.

Nos saludamos a la distancia con ampulosos gestos y la sonrisa que se había instalado no cabía en mi cara. Una extraña felicidad en el pecho, tampoco.

El río color león, de pronto, estaba mas bello, el sol impresionante, y el cielo de un celeste increíble.

  Seguí corrriendo, feliz y agradecido a la vida por que estas cosas me pasen.

Un poco puteando la vida citadina que nos hace estar cuidandonos de todo el mundo, determinar "zonas peligrosas", "pintas peligrosas" y estado de "en guardia" permanente.

  Continué mi senda por la costanera, y una pepita de oro reluciente se reflejó en mi camino, una moneda de 10 centavos, brillante, se dibujó en el horizonte. Me tiré de cabeza a buscarla (suelo hacer estas cosas, siempre), la puse en el pliego de la media (mis calzas de correr no tienen bolsillos, no).

  Lindo, ¿no?

Todo tiempo futuro será mejor, seguro.

Por Fernando Vilardebo   
  fvilarde@fibertel.com.ar     

 
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