Comentario Mundial 100km
Por Silvia Díaz
Si alguna vez había soñado con correr 100k seguramente no era un Mundial y menos en Hol
anda.
Ya de vuelta poco más serenos y orgullosos de haber representado a nuestro país, con un recuerdo imborrable de una experiencia única y con la esperanza que éste sea el comienzo de una gran asociación para ultramaratonistas y que muchos más equipos puedan representarnos
a nivel internacional.
“LA PREVIA”
Principios de junio (en mis días de descanso, luego de haber corrido el “Ironman de Brasil”); recibo un llamado telefónico de Mercedes Acuña a quien conocía sólo por nombre, o por habernos cruzado en alguna carrera, convocándome a formar parte del equipo femenino,
que representaría a argentina en el Campeonato Mundial de Ultramaratón de 100km, organizado por la IAU, en Winschoten, Holanda.
Obviamente no lo podía creer, “mundial”, “selección”, “100km”, “Holanda”, era todo nuevo; nunca había corrido esa distancia y menos aún con un equipo ¡que responsabilidad!
Entonces, previo acuerdo con mi entrenador (Raúl Amil) empecé a entrenar inmediatamente para ese gran objetivo.
El 6 de Setiembre, ya en el aeropuerto estábamos listos para embarcar y emprender así nuestro gran desafío.
Una vez instalados, en un lugar más que lindo, a 20 minutos de la ciudad de Winschoten y a unos 200km de Amsterdam, nos dedicamos a descansar; también hicimos algunos entrenamientos cortos para conocer el lugar; retiramos los números; fuimos a la charla técnica y hasta
desfilamos luciendo nuestro celeste y blanco por las calles de Winschoten. Eramos una delegación de diez atletas (cinco hombres, Julio Kaul, Daniel Giuliani, Rolando Catanzaro, Horacio Glade y Sergio Tello y cuatro mujeres) más dos “officials” que iban a ser el apoyo del equipo durante la carrer.
“LA CARRERA”
Por fin llego el gran día. Era sábado 11 de setiembre y la carrera largaba a las 13:00hs.
Tal como lo había previsto la organización, el clima estaba nublado y había mucho viento. Llegamos temprano para entregar la caja que contenía nuestra comida y las bebidas para que luego nuestro excelente colaborador team manager, Francisco Gatto, junto con Laura, la
esposa de Rolando Catanzaro, se encarguen de proveernos.
Ya en la línea de largada, rodeados de los grandes ultras del mundo, teníamos bien claro nuestro objetivo: clasificar; luego nos dimos cuenta que no era tan sencillo ya que muchos países no lo lograron.
Faltaban un par de minutos.... los pulsos subían cada vez más, todos sabíamos lo que teníamos que hacer, pero no dejaban de retumbar en mi cabeza todas las recomendaciones.... “salí despacio”..... “la carrera es larga”.... “mirá que son
100k”, etc.
Por fin largamos... el pueblo estaba de fiesta, la gente rodeaba todo el circuito de 10km por el que pasaríamos diez veces. Estaba deslumbrada: banderines, música, matracas.... la gente se había instalado en los jardines al frente de sus casas para pasar largas horas;
nos alentaban por nombre y apellido ya que la organización les había entregado un listado de inscriptos.
A medida que pasaban los kilómetros, empezaba a sentirme más cómoda. Corrimos las primeras vueltas Mercedes, Andrea y yo. Luego nos distanciamos un poquito y Mercedes y yo seguimos juntas hasta el km85.
Como estaba previsto, tuvimos el clima más variado nubes,
viento, sol radiante hasta terminar en una cortina de lluvia.
En el kilómetro noventa, el objetivo estaba muy cerca, sólo quedaba despedirse de los últimos diez, kilómetro por kilómetro, y disfrutar del sueño cumplido de los 100km.
Con un tiempo de 10h 17’ cruce la línea de llegada y en un emocionante abrazo con Mercedes esperamos la llegada de Andrea y así completar la clasificación, quedando el team femenino en el 10° puesto.
Para completar nuestra alegría, los varones llegaron todos y clasificaron en el puesto 16 entre los grandes del mundo, completando un logro argentino que nos dejó más que satisfechos a todos.