ROLANDO CATANZARO

FICHA TECNICA : Daré antes que nada, algunas referencias respecto a datos personales que creo pueden relacionar las características físicas con los desempeños deportivos. Tengo 41 años de edad, mido 1,85 m. y peso 72 kilos. Siendo arquitecto, trabajo en una empresa constructora lo cual me insume 8 a 9 horas diarias de trabajo. Estoy casado, sin hijos. El horario de trabajo en mi ciudad, San Juan, me permite cortar mi jornada de trabajo a las 12:00 del mediodía para entrenar, jornada que empieza a las 7:30 de la mañana, luego retorno a casa para asearme y almorzar, y a las 4:30 de la tarde vuelvo al trabajo terminando mi día a las 8:45 de la noche.
Mi actividad deportiva empezó con el voleyball en el año 1976; luego debido a una lesión en el ligamento cruzado de la rodilla derecha, incursioné en el triatlón en el año 1983. Tuve buenos desempeños en esta actividad pero me empezó a atraer los maratones (42,195 k.). Después de correr más de 25 maratones (Mendoza, Mar del Plata, Buenos Aires, La Pampa, San Juan, Chile, Estados Unidos), decidí empezar a probar en el ultramaratón. 
Esta actividad llega a mi debido a que siempre me gustó hacer salidas largas los fines de semana y de alguna manera empecé a darle un orden a ese ímpetu. Tomando información por aquí y algo por allá, preparé en el año 1996 una prueba en pista de atletismo. Eran 60 k en solitario. Al próximo año, encaré otra de 80 k. Para el año 1998 organicé las 24 horas en pista  logrando una marca de 130 k (en realidad podría haber hecho muchos kilómetros más, pero luego de 16 horas, corriendo solo, me aburrí y decidí terminar).

COMRADES MARATHON - SUDAFRICA
Comrades MarathonCuando empezó el año 1999, ya tenía decidido ir a competir a algún lugar que me pondría a prueba. Me consideraba con suficiente conocimiento para proyectar un entrenamiento adecuado y dar lo máximo de mi capacidad. Debido a publicaciones que recibo del extranjero, me informé de la “Comrades Marathon”, ultramaratón que se realiza en Sudáfrica sobre una distancia de 90 k. Sobre un total de 14.500 corredores terminé en el puesto 3442 siendo  el único representante argentino. Vale la pena aclarar que este ultramaratón es considerado el más importante del mundo, llevando ya 77 ediciones. Además de congregar a una inmensa cantidad de corredores sudafricanos, concurre a esta competencia lo más destacado del ultramaratonismo mundial. El circuito es sumamente complicado debido a las subidas y bajadas que son una constante en todo el trayecto. Los años pares se corre desde Durban hasta Pietermaritzburg  y los impares en sentido contrario. Mi tiempo fue de 9 horas 11 minutos y considero que logré ampliamente el objetivo deportivo puesto que era mi primera experiencia en competencias de cierto nivel de exigencia.
En el año 2000 volví a Sudáfrica para correr la edición 75 que finalmente congregó más de 25.000 ultramaratonistas. Si bien mi objetivo era mejorar el tiempo del año pasado, quería ganar más experiencia para saber cómo debo prepararme física y psicológicamente para semejante esfuerzo teniendo en cuenta que no soy profesional del deporte y el tiempo que dispongo es escaso como es el caso de todos los que hacemos esta actividad en nuestro país. La largada fue a las 5 de la mañana. Nos ordenaron de acuerdo a los tiempos clasificatorios que cada uno asentó en la ficha de inscripción. Yo declaré que mi tiempo en el maratón fue de 3:18, logrado en Mar del Plata. Esto sirvió para ubicarme en el cuarto grupo de diez que se establecieron. La mala fortuna me acompañó en esta carrera puesto que no había transcurrido ni media hora de competencia y debido a que todavía era de noche y corríamos codo a codo, tropecé torciéndome el tobillo izquierdo, caí fuertemente y me pisotearon algunos, obviamente sin ninguna intención. Puse en funcionamiento el plan B, o sea llegar, abandonando todo objetivo de tiempo propuesto. Cada kilómetro era una tortura debido al dolor y lo único en que pensaba era llegar antes del tiempo límite, que era de 11 horas. La llegada fue de una emoción indescriptible. A las 9 horas y 42 minutos pasé la línea de llegada en donde me esperaba el abrazo de mi esposa Laura. Gran sorpresa nos llevamos al ver el tobillo pues era una mancha morada la que cubría no solo el tobillo, sino todo el empeine y parte de la canilla. Fuera de esta mala fortuna, la experiencia fue extraordinaria, tanto en lo deportivo como en lo humano. Toda la ansiedad acumulada después de meses de entrenamiento, se libera poco a poco en las primeras horas de un ultramaratón; luego el cansancio psicológico y los dolores físicos invaden toda nuestra existencia. El puesto de llegada fue el 5894.
El 16 de junio, fecha en que todos los años se realiza este ultramaratón, es feriado nacional. En cada metro de los 90 k hubo cientos, miles de espectadores alentando desde el primero al último corredor. El aliento se siente sincero, de apoyo constante; el atleta se siente contenido en todo el trayecto. Y es que además son tantos los corredores que en ningún momento se deja de compartir sensaciones con los otros, aunque en muchas ocasiones, no se hable ni una sola palabra.
Al otro día de la competencia, salí a caminar, un poco como para ver cuan grave era mi estado; no era tan malo, según mi óptica, pero no debe haber sido así, puesto que muchas personas, al verme renguear, no dudaban en preguntar como había terminado en el ultramaratón. Esto fue una constante en todo el viaje, los sudafricanos  se interesaron desde que llegué hasta que me fui que todo estuviera bien, que no me faltara nada. Para ellos es un orgullo que atletas de otros países intervengan en lo que ellos consideran un tesoro nacional, pues es más que una simple competencia, es una manera de mantener viva esta actividad física que es el correr, tan primitiva y elemental pero fundamental para este país.

WORLD 100 KM CHALLENGE - CLEDER - FRANCIA
Cleder - abanderadoA principios del año 2001, concreté la invitación para competir en el “World 100 k Challenge” (Campeonato Mundial de 100 k) representando a Argentina. Esta competencia que es el único ultramaratón que tiene características de Campeonato Mundial y se realiza anualmente desde 1987, está fiscalizada por la IAAF (
International Association of Athletics Federation) y organizada por la  IAU (International Association of Ultrarunners). Para esta edición que se realizó el 26 de agosto de 2001, se eligió la ciudad de Cleder en Francia. Para poder representar a nuestro país, debí tramitar la correspondiente autorización ante la FAS (Federación Atlética Sanjuanina) y ante la CADA (Confederación Argentina de Atletismo)  presentando mis antecedentes deportivos para avalar y convalidar mi concurrencia a semejante competencia.
La llegada a la ciudad en donde se correría el ultramaratón, trajo como primera sorpresa la presencia de la bandera argentina en un mástil colocado enfrente de la plaza principal. Fue en ese momento que reaccioné y me di cuenta que mi presencia en ese lugar  no solo implicaba aspectos deportivos, sino que se involucraba muchas otras cosas. Después de retirar el número e instrucciones generales de la prueba, recorrimos junto a mi esposa, el circuito en un auto que previamente habíamos alquilado. La información que había obtenido por internet respecto del perfil del circuito decía que el terreno era ondulado con pendientes leves. La realidad nos decía que eran dos vueltas de 50 k en un terreno con subidas y bajadas pronunciadas que seguramente terminarían por aniquilar los cuádriceps. La presentación de las delegaciones se realizó el día anterior a la carrera. Todas las delegaciones, 34 en total, desfilaron por las calles principales de Cleder, y arribaron a un gran espacio en donde se ubicó el escenario y el público en general. Este trayecto y la presentación en el estrado, fue lo más emocionante que me haya pasado en los últimos años. El haber portado la bandera argentina, desfilando solo (fue la delegación más pequeña), con cientos de personas aplaudiendo, saludando, riendo, y deseando que uno tenga éxito en tan dura competencia, fue definitivamente maravilloso. Seguramente nunca me he emocionado tanto en un acontecimiento deportivo.
Al otro día, Domingo, a las 5 de la mañana, se largó el Campeonato Mundial. con 1.800 ultramaratonistas aproximadamente. Cada uno con una expectativa, una táctica, temor y miedo respecto al esfuerzo a realizar. La ceremonia del día anterior me había inyectado una euforia muy grande. Me sentía importante, sentía que correr al lado de los ultramaratonistas de elite, me aportaba  una energía increíble. Algo nervioso estaba para decir la verdad, pero largué con más calma de lo que yo suponía. 
Mi táctica para esta competencia fue fijar tres planes: el plan A, en donde trataría de lograr la mejor marca personal, que para este caso era menos de 9 horas; el plan B, que era hacer entre 9 y 10 horas; y el plan C, que era simplemente terminar antes del tiempo límite  fijado por la organización, 16 horas. Además fijé metas parciales cada 5 k como para ir chequeando mis tiempos.   
Llovió y llovió durante tres a cuatro horas en el medio de la carrera. Después se despejó completamente y eso trajo las peores condiciones para una carrera de este tipo: calor (30 ºC) y humedad  elevada (90%). Cabe citar que en mi ciudad,  San Juan, yo había estado entrenando con mucho frío (-5 a 10 ºC) y muy poca humedad (0 a 30%), condiciones normales y características para esa época del año; además en San Juan nunca llueve, y cuando lo hace no realizamos actividades al aire libre. Bajo estas condiciones y después de los 70 k decidí regular el paso para por lo menos asegurarme cumplir el plan B. La llegada fue algo difícil de poder expresar en palabras; el público alentaba de tal manera, con tanta energía que los últimos 4 k fueron los mejores. Ni hablar de los 300 metros finales en donde un vallado enmarcaba la muchedumbre y al final de la recta se presentaba el  tan ansiado cartel de llegada. El cronómetro oficial mostraba 9 horas 43 minutos y otros tantos segundos. Me sentí muy feliz de haberlo logrado.
Mi condición física después de semejante esfuerzo puedo definirla como óptima. Esa noche fue dificultoso conciliar el sueño y tuve mucha sed durante todo el resto del día. Al otro día amanecí dolorido en todo el cuerpo, pero con ganas de caminar un poco para “sacudir” las piernas. Así estuve tres días, caminando mucho, comiendo e hidratándome bien. A la semana ya estaba entrenando casi normalmente con otro objetivo cercano que era las 24 horas en pista de atletismo para  fin de octubre.
METODO DE ENTRENAMIENTO 
El entrenamiento que  realicé para este último ultramaratón, que se extendió por siete meses,  puedo resumirlo en cinco puntos:  1) sesiones de velocidad; 2) salidas largas; 3)  kilometraje semanal;  4) continuidad del entrenamiento; 5) pesas.
      1)      Sesiones de velocidad:  estas sesiones siempre fueron efectuadas con la ayuda del pulsómetro para chequear que tanto el esfuerzo como la recuperación estuviesen dentro de los parámetros deseados. Manejé tres tipos de sesiones, que obviamente, las utilicé en diferentes estados de mi entrenamiento. Las carreras continuas hasta 45 minutos, las realicé hasta las 165 pulsaciones por minuto (ppm), aclarando que mi máximo pulso cardíaco es de 186 ppm y mi pulso en reposo llega a 36 ppm. Las sesiones de intervalos largos hasta 10 minutos fueron realizadas hasta las 170 ppm con recuperaciones de 5 minutos a 125 ppm, haciendo de 6 a 8 repeticiones. Por último, las sesiones más cortas, las hice de 5 minutos a más de 170 ppm con 2 minutos de recuperación a 135 ppm, ocupándome de 30 a 60 minutos toda la sesión, dependiendo esto de las condiciones particulares de cada día.
      2)      Salidas largas: este aspecto fue prioritario para mi entrenamiento debido a que marca la característica sobresaliente del ultramaratonismo. Me propuse realizar tres salidas largas por mes entre 5 a 6 horas de duración (55 a 65 k) y ocasionalmente alargar esas sesiones a 70 u 80 k. La semana restante en cada mes, la guardé para hacer salidas largas más cortas (40 k) pero más veloces, o en algunas ocasiones, descansar. La velocidad de aquellas salidas fue en promedio de 5:15 a 5:30 el kilómetro. Otro ingrediente que me ayudó fue que intercalé salidas en ruta con salidas a los cerros. Una semana iba a los cerros de la precordillera sanjuanina a trotar las horas planeadas sin kilometraje fijo, a la otra semana salía a la ruta a completar un kilometraje planeado. 
      3)      Kilometraje semanal: este aspecto fue difícil de manejar debido a que no siempre pude hacer los kilómetros que me hubiese gustado hacer debido a mi trabajo profesional. De todas maneras, siempre estuve entre meses bajos de 500 kilómetros y meses altos de 620 kilómetros, lo cual significa que realicé semanas bajas de 130 k y semanas altas de 165 k intercalándolas unas con otras. 
      4)      Continuidad del entrenamiento: esto se refiere a que  entrené bajo condiciones de “cansancio controlado”, al menos dos semanas por mes; y lo logré entrenando sin parar un día aunque necesitara  descanso. Este concepto trató de simular como me iba a sentir cuando alcanzara los 70 k  durante el ultramaratón. Lo peligroso de este concepto fue tener mucho cuidado en no sobreentrenarse y estar atento a los síntomas que acusan esta situación.
      5)      Pesas: impuse como rutina semanal, dos sesiones de pesas tanto para el tren superior como para el inferior. Además cada sesión siempre estuvo acompañada de abdominales y espinales.

Cuando faltaban cuatro semanas para la competencia, empecé la reducción del entrenamiento, bajando el volumen de kilómetros al 85%, al 70% y al 50% en las primeras tres semanas; la semana de la competencia corrí solamente 20 k. Creo  que llegué un poco pasado de entrenamiento; las piernas y mi estado “psíquico” me indicaban un poco de cansancio, de saturación. No me sentía con “hambre” de correr, entonces supongo que el pico de rendimiento lo tuve tres a cuatro semanas antes de la competencia. Este es un punto sobre el cual he venido trabajando mucho, como el tema de la alimentación; pero supongo que me queda mucho por aprender.

Es justamente este aspecto el de mayor riqueza en el ultramaratonismo, uno siempre está aprendiendo, ensayando, corrigiendo. Pasan los años y se mantiene siempre esa ansiedad de lograr una mejor marca, de tener la mejor carrera.Cleder

 

 

__________________________Rolando Catanzaro - San Juan - Argentina

Si querés hacerle una consulta escribile a rolando.catanzaro@constscop.com.ar

 

 
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