Maratón de los Barrios - 1934

Cruzó la Capital Federal en una marcha triunfal del deporte
Hay tantas cosas que decir sobre la magn¡fica realidad alcanzada por la iniciativa de El Gráfico de hacer disputar la Maratón de los Barrios que, puestos a hacer la crónica con la mayor sencillez, no sabemos por donde empezar. Decimos con la mayor sencillez porque para hablar de esta fiesta del atletismo podrian gastarse los adjetivos de mayor resonancia sin temor de caer en exageración, tales fueron los aspectos de lucimiento, los mil motivos de distinta indole que dejó al comentario del desarrollo de esta prueba que habrá de hacerse clásica, porque as¡ lo ha impuesto el éxito inicial. 
No va comprendido el deseo de dedicarnos un autoelogio. En todo caso esa fiesta estupenda del músculo que constituye la Maratón de los Barrios es un triunfo del atletismo en si, de esa muchachada animosa, valiente y fuerte que supo dar un ejemplo de voluntad y un espectculo inolvidable, grato para todos los que tuvieron oportunidad de presenciarlo.


En este orden:
Ibarra, Sensini, Recabarren, Testino, Marino, Suarez, Jaimes, Genaro, Parchappe y Chailes

LARGARON 
­Atención! 
Se les imparte a los atletas todas las instrucciones. 
Ricardo Lorenzo toma el megáfono y les repite las advertencias que les hicieramos desde El Gráfico, detallandoles la reglamentación de la prueba. 
­Listos! 
Se alza el brazo de Felipe Lacoste, esgrimiendo acaso la única arma que construye en vez de destruir. 
­Larguen! 
Suena el tiro y simultaneamente se sanciona la partida al bajar la bandera que mantenia en alto el director de El Gráfico, Gastón Martinez Vazquez.

HUERGO DERECHO 
La falta de costumbre hizo que en los primeros trechos de la carrera los competidores se molestaran entre si. 
­Nunca se habian visto 226 juntos! 
Pero eso sucedió solamente en la cuadra de México desde Azopardo a Ingeniero Huergo. Ya al entrar en esta calle, ancha y propicia, el numeroso pelotón fue organizandose, a tiempo que tambien tomaban sus puestos todos aquellos que iban a constituir un marco magnifico a la carrera. 
Detallemoslo, porque fue realmente novedoso e interesante: a la cabeza de esta que puede llamarse "manifestación del deporte", marchaba en un auto la banda compuesta por instrumentos de viento, encargada de llamar la atención sobre le proximidad de los maratonistas, que iban apenas una cuadra atrás. 
La fanfarria, tumultuosa, bochinchera, entonaba tan pronto una marcha como un fox-trot, pero tocaba sin descanso. sacando a la gente de sus casas.

EN RETIRO 
La caravana atlética, llevada por los punteros a un tren que produciria, como en efecto sucedió, un tiempo récord en pruebas callejeras, siguio por Eduardo Madero hasta  desembocar en la plaza de Retiro por le calle San Martin, para doblar de inmediato y enderezar por Leendro N. Alem hasta la avenida Alvear. 
Ahi, en Retiro, marchaba a la cabeza del lote de correrredores Marcos A. Recabarren, que habiendo forzado el tren llevaba ventaja sobre el provinciano Armando Sesini, seguidos a  poca distancia por el platense Testino y Raúl Ibarra. 

LOS PUNTEROS SE AFIRMAN 
En Alem y Callao la camiseta blanca del 297 (Recabarren) merecia el honor de que la escoltaran los ciclistas de primera fila, pelotón numeroso que evanzaba con esa armonia, con ese ritmo tan elegante del pedaleo pausado. 
Poco más atrás los colores de Ingeniero White, franjas verticales amarillas y azules, que lucia Sensini, atraian las miradas, los aplausos y los gritos de aliento, en tanto que la divisa del Andino, tan brillantemente defendida por Ibarra, figuraba ahora en el tercer puesto. 
En ese orden llegaron hasta Cavia, y en la unión de esta con Canning, ya Sensini, el bravo competidor llegado desde Neuquen, ocupaba la delantera, seguido por Ibarra, mientras que Recabarren habia retrogradado al tercer puesto. 
Doblando por Canning a Paraguay los maratonistas entraron luego en Medrano. Ahi nos esperaba una sorpresa gratisima. Fue en Medrano donde se recibió la más fiel expresión de fiesta y donde se vio con que espiritu de colaboración, con que entusiasmo espontaneo, ayudaban los espectadones, hombres y mujeres, a los que evidenciaban muestras de fatiga.
 
BOEDO, INDEPENDENCIA, EL BAJO... 
Por Diaz Velez tomó la Maratón desde Medrano hasta Bulnes, que presentó un marco tan propicio como aquella otra calle y traspuesta Rivadavia, entraron los punteros en Boedo, la clásica, la porteñisima Boedo a la que acaso le faltaba esto para dejar consagrada su popularidad, el paso firme de los muchachos de todos los barrios, el homenaje airoso y juvenil de un batallón de atletas que sacara de las mesas a los parroquianos de los café.
Por Boedo pasó toda la maratón, que se alargaba ya a muchas filas de espectadores, y entró en Independencia. 
El bravo Armando Sensini, el que hizo gritar a un hincha de futbol: 
"­Atlanta, viejo y peludol"
Seguia guiando los pasos a un tren velocísimo en proporción al trayecto de la prueba, y en esplendidas condiciones físicas. 
Sin embargo, Raúl Ibarra entrerriano al fin y al cabo mentenia en quienes lo conocen una inconfundible sensación de confianza. 
La calle Independencia reprodujo el cuadro que Medrano fuera la primera en ofrecer en cuanto a cantidad de público se refiere. 
Fue precisamente al 1200 de Independencia donde Raúl Ibarra apareció en el primer puesto, llegando a Paseo Colón en el orden que ocupar¡an los tres primeros en la meta: Ibarra, Sensini, Recabarren...
 
ENTRAN EN LA BOCA 
El barrio de San Telmo se hacia presente con una numerosa representación de curiosos que se estacionaron a todo lo largo de Paseo Colón y cuando al trasponer Martin Garcia los punteros hicieron su entrada en el berrio de la Boca por la arnplia avenida Almirante Brown. 
Poco antes, a la altura de Garay, Sensini habia llevado, acaso imprudentemente, una carga con la que pretendió quebrar a Ibarra, pero éste, que habia corrido con inteligencia, seguro de su capacidad, volvió a recuperar la delantera y para él fueron los primeros aplausos de la multitud abigarrada en las ultimas cuadras de Almirante Brown. 
En el estadio de Boca los clarines de la banda habian anunciado la proximidad de los vencedores. 

LA LLEGADA 
Raúl Ibarra sacó entonces cerca de cien metros de ventaja sobre Armando Sensini, que sentia el esfuerzo hecho durante todo el trayecto, y el representante del Andino avanzó  en medio de dos hileras de aplausos por la calle Brandsen para hacer su entrada triunfal en el estadio del Club Atlético Boca Juniors. 
La sorpresa de todos fue enorme. 
Se esperaba que hubiera público en la popular cancha de fútbol, pero muy pocos previeron la cifra.
Quince mil personas se hallaban presenciando el festival organizado tan bien por El Gráfico y esperando, a la vez, la llegada de los maratonistas.
Detrás de Ibarra, a solo 34 segundos de diferencia, cruzó el portón de entrada, Armando Sensini, y en ese orden llegaron a la meta. 
El homenaje de la tribuna oficial, colmada de público resultó impresionante y emocionó a los punteros de la Maratón de los Barrios. 
Une ovación sostenida los fue acompañando desde que aparecieron en el field hasta que cumplieron la vuelta señalada y atravesaron la meta. 
Cuando el pecho de Raúl Ibarra hizo caer el hilo los aplausos se hicieron frenéticos, saludando al ganador de la primera Maratón de los Barrios. 

Pto Atleta Club Marca
1 Raúl Ibarra Deportivo Andino 1:07:13
2 Armando Sensini C.Pto Com.de I.White 1:07:47
3 Marcos Recabarren A.A.Ricardo Gutierrez 1:10:03
4 Aurelio Testino Gimnasia y Esgrima LP s/t
5 Santiago Marino Diario Justicia Rio Cuarto s/t
6 Alejandro Suarez C.Veloc.y Resistencia s/t
7 Juan Parchappe Deportivo Andino s/t
8 José Hipolito Jaimes Club Sportivo Barracas s/t
9 José Zenon Genaro Parque Avellaneda s/t
10 Manuel Chailes Deportivo Andino s/t


El batallón de competidores, poco despues de la largada, corre por la avenida Madero, a la altura de Lavalle. El fuerte tren impuesto por los punteros, a la cabeza de los cuales va Marcos A. Recabarren, empieza a producir los primeros rezagados, entre los cuales vemos el número 58, Rafael Bueno, que ha de ofrecer un ejemplo de coraje en Boedo e Independencia, donde sufrirá varios desfallecimientos, pero sin que se consiga hacerlo abandonar. Aguantó hasta los últimos tramos.

Datos extraídos de la Revista "El Gráfico" de la edición Nº804 del 8 de diciembre de 1934
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