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Reportaje
extraido de la revista Corricolari Nº130 de julio de 1997 en el que tres
españoles pasaron por la odisea de correr el Marathon Des Sables en
Marruecos.(220 km de desierto)
MARATON DE LAS ARENAS
ETAPA POR ETAPA
1ª ETAPA -7 de abril. Hassi El Achich-M´Daouar Srhir. 27 km.
Tras la impaciencia y los nervios de la espera, los 358 corredores están
encantados de oír a Patrick Bauer, máximo responsable de la carrera, dar el
pitazo de salida. Gana el ruso Andre Derkssen, vencedor de las últimas tres
ediciones de la Marathón Des Sables.
2ª ETAPA – 8 de abril. M´Daouar Srhir-Lac Iriqui. 30 km.
Los 38º a la sombra del lago seco Iriqui y los primeros kilometros de dunas
hacen que los participantes se den cuenta de la dureza de la prueba y aparecen
los dos primeros retirados. El ruso Derkssen vuelve a dar una lección.
3ª ETAPA – 9 de abril. Lac Iriqui-Dayet Chegaga. 24 km.
Sobre el mapa esta es una de las etapas más duras, debido a que transcurre
íntegramente en zona de dunas. Pero los corredores guiados por los hermanos
Ahansal, que se encontraban en su zona de entreno, se escaparon de las mas
incomodas dunas después del único control y se fueron a buscar terreno firme,
corriendo algunos kilometros de más pero evitando la arena. Los hermanos
Hansal, vencen sin problemas.
4ª ETAPA –10 y 11 de abril. Dayet Chegaga-Jebel Megag. 78 km.
Los corredores se enfrentan a la etapa más larga en la que, además la mayor
parte del recorrido es sobre arena. Pero disponen de 48 horas de margen. Las
fuerzas flaquean y el numero de retirados asciende a un total de trece,
incluyendo entre ellos a Marco Gozzano, uno de los favoritos. Derkssen se pierde
de nuevo, mientras que Lahsen Ahansal demuestra toda su fuerza y su condición
de favorito llegando a la meta en tan solo siete horas. Durante la noche siguen
llegando corredores y a la mañana del día siguiente llegan los que han
decidido pernoctar en el recorrido. El último emplea 35 horas en cubrir la
etapa.
5ª ETAPA –12 de abril. Jebel Megag-Ignaoun. 42.19 km.
Si en una maratón en condiciones normales un tiempo de 2:35 hs es bastante
respetable, hacerlo con una mochila a cuestas y bajo un fuerte sol, sobre un
terreno de piedras y cuando en los cinco días previos se han corrido 159 km,
resulta una proeza. Eso es lo que logro Mohamed Ahansal, hermano de Lahcen.
6ª ETAPA –13 de abril. Ignaoun-Tagounite. 19 km.
Tras días de desierto, llega el oasis en la última prueba. El palmeral, los
pequeños pueblos con sus casitas ocres, el río y la gente sustituyen la
soledad y dureza del desierto. La línea de meta esta situada en el pueblo de
Tagounite, donde decenas de personas aplauden a los participantes.
Prácticamente todo está decidido pero los corredores de Corricolari no quieren
arriesgar su oro por equipos y salen a por todas. Gana la etapa Lahcen Ahansal
que ya tenia prácticamente asegurado el oro. Ha recorrido 220km en 17hs 19min.
Lo que da una media de 12,69 km/h.
COMIENZO DE LA ODISEA
Es domingo a la noche en el Sahara marroquí. Al sur de Oauarzazate y cerca
de la frontera argelina varias decenas de jaimas, las tiendas de campaña
bereberes, salpican una parcela del desierto. Hay nervios. Por la mañana dará
comienzo la XII Marathón Des Sables.
Los 358 corredores han pasado todo el día ultimando la preparación de su
equipo y pasando los controles de la organización. En la mochila cargaran todo
lo que puedan necesitar durante la carrera: saco de dormir, comida, hornillo,
ropa, linterna, brújula...la organización tan solo facilitara; Mientras dure
la prueba, la jaima para cobijarse durante la noche y el agua (9 litros
diarios). Las normas permiten un peso de la mochila entre 5 y 15 kg, de manera
que mientras unos corredores deciden que parte de su equipaje abandonar para no
exceder el peso permitido, los que tienen intención de ganar deben añadir
alimentos para no quedarse por debajo del mínimo.
Para relajar la tensión, el corredor español Javier de las Muelas aparece
con un maletín que contiene todo el material y los ingredientes necesarios para
preparar Dry Martinis.
Durante los próximos siete días los participantes atravesaran 220 km. en
seis etapas de un terreno que no se caracteriza precisamente por su suavidad.
Dunas, piedras, desniveles y sol les esperan. La participación española de
esta edición ha sorprendido a todos: con 32 corredores ha sido el país más
representado tras Francia, el organizador. Entre ellos se encuentra el equipo de
AireLibre-Corricolari. Madrileños, vascos, catalanes, gallegos, cántabros y
castellanos. Los únicos españoles con experiencia previa de esta prueba son
Jesús Corredor que finalizo segundo en el 94 y Javier Medrano, noveno y quinto
en el 90 y 91.
EL OBJETIVO COMÚN
Los mas de 60 periodistas que siguen la prueba juegan inútilmente a
encontrar un perfil común a las personas que se han lanzado a esta aventura.
Son hombres y mujeres de edades entre 16 y los 73 años y con las profesiones
más diversas: abogados, cocineros, bomberos, estudiantes, anticuarios,
militares, delineantes o mineros de 25 países de los cinco continentes. Un
único objetivo les une: finalizar la carrera, aunque a unos les importa poco en
que posición mientras que otros, los menos, aspiran a una plaza en el podio.
Cuando ese objetivo se vea por fin cumplido, tras siete días en los que pocos
son los que no habrán pensado varias veces en retirarse, nadie firmaría por
volver el año siguiente. Pero tras una cena caliente y una noche en una cama
blanda, la vista se proyecta a la próxima edición. Es la droga del Marathón
des Sables.
La historia de la carrera se remonta a 1986, año en el que el francés
Patrick Bauer crea la Atlantide Organisation Internacional y organiza en el sur
de Marruecos el primer Marathón Des Sables, con una participación de 23
corredores. El objetivo era recorrer 200 km por etapas, cada uno a su ritmo, en
autosuficiencia alimentaria y con la obligación de que cada corredor lleve su
propio equipo. Salvo la posibilidad de participar en equipo además de a titulo
individual, poco han variado las normas desde entonces, aunque si lo ha hecho el
número de participantes.
En principio, cualquiera que este acostumbrado a correr y hacer deporte en
general puede participar de la prueba, ya sea corriendo, caminando o alternando
ambos. De todas formas es altamente recomendable realizar un entrenamiento
especifico, al menos tres meses antes de la carrera. Este dependerá de sí el
objetivo del corredor es sencillamente terminar la prueba o si quiere lograr una
buena clasificación.
LA CARRERA
La primera etapa, 28 km sobre un terreno relativamente llano aunque con
muchas piedras, revelo la excelente capacidad de cuatro corredores españoles:
los madrileños Jesús Corredor, Javier Medrano y Andrés Collado integrantes
del equipo Corricolari y el catalán Francisco Osuna, que se clasificaron entre
los diez primeros. Los siguientes días se vería que la suerte no había tenido
nada que ver en aquellos primeros resultados: el cuarteto español no estuvo
nunca por debajo de los diez puestos de cabeza.
Durante los siguientes días, los ánimos llegaron a niveles muy bajos en
algunos corredores debido al agotamiento, especialmente al final de cada etapa,
pero a la mañana siguiente la ilusión por completar la carrera les daba
renovadas fuerzas. Los dieciséis corredores que abandonaron a lo largo de toda
la prueba lo hicieron por motivos imperiosos: tendinitis, torceduras,
deshidratación o ampollas en los pies que acababan convirtiéndose en heridas
importantes. Los equipos medico no tuvieron ni un solo día de descanso.
El resultado final es excelente para la delegación española: segunda
posición para Jesús Corredor, quinta para Francisco Osuna, sexta para Javier
Medrano y séptima para Andrés Collado. Además el equipo Corricolari formado
por Jesús, Javier y Andrés: obtiene la victoria en la clasificación por
equipos. Para rematar el palmares español, en el reparto de premios se hace
mención especial el equipo San Miguel por la deportividad y el buen humor que
demostraron día a día, aunque fracasaron en su objetivo inicial de ser los
últimos en la clasificación.
Si las riendas de la carrera las llevaron marroquíes y españoles, su
dominio en la fiesta de la entrega de trofeos es aún más absoluta. Nadie
hubiese imaginado el esfuerzo que habían realizado viéndoles bailar al son de
una orquesta local.
REPORTAJE
-RC: ¿ Cómo se les ocurrió participar de una
carrera tan dura?.
-Andrés: Hay que tener mucha ilusión por hacer
una cosa diferente y probar hasta donde puede llegar el cuerpo.
-Javier: Así es. Aquí estamos acostumbrados a
hacer carreras de distintas distancias: maratones, carreras de 100 km y esto
parece algo diferente, algo nuevo y por lo menos en mi primera ocasión era para
tener una nueva experiencia. Luego ya las dos veces siguientes, pues intentar
mejorar y tener una satisfacción personal mejor que la anterior. La verdad es
que las dos primeras veces había tenido problemas, me había saltado controles,
me habían penalizado. Y sobre todo que esta vez iba con dos amigos y creo que
aparte del sufrimiento de la carrera en sí es una experiencia diferente a otros
años que he estado allí solo sin ningún español, sin conocer otros idiomas.
Yo creo que principalmente ha sido eso.
-Jesús: Participo en esta prueba por que creo que
tengo posibilidades de ganar, si no, no lo haría. El tiempo de los románticos
ya paso, hay que ser practico y el participar en sí mismo, para mí dejo de
tener sentido. Este mundo es para los intrepidos y esta carrera es una prueba
para gente intrépida.
-RC: ¿Valió la pena la experiencia?.
-Javier: Si, yo he acabado muy satisfecho. Ha sido
muy duro, para mí la más dura de las tres ediciones. Yo creo que por la
presión que llevábamos. Había tres o cuatro equipos muy fuertes y desde el
principio nos pusimos primeros y por defender esa posición hemos luchado casi
hasta la extenuación. Pero una vez terminada la prueba, muy satisfechos.
-Andrés: La ilusión de haber hecho un séptimo
puesto, de haber estado con mis dos amigos ahí y encima haber conseguido el
trofeo por equipos colma las aspiraciones de cualquier corredor. Además todos
los días pensábamos que nos iban a ganar, al final no nos ganaban y hemos sido
un equipo muy regular y nos han salido las cosas medio bien.
-Jesús: Que si valió la pena, visto el resultado
final, seguro que si. Esta es la prueba más dura de mi vida y volveré, siempre
que tenga un equipo como el de este año, equilibrado, en el que nadie sea
líder y nadie sea una comparsa, si no que todos luchemos con las mismas
posibilidades y seamos un equipo con la posibilidad de ganar.
-RC: Debe ser duro estar bajo el sol atravesando
las dunas, ¿ qué se siente entonces? ¿ Dan ganas de dejarlo?
-Javier: Cuando va todo bien y te encuentras en
buenas condiciones, vas luchando por una clasificación y no piensas ni mucho
menos en retirarte, si en mejorar y en ir cogiendo gente. Pero cuando de verdad
se la pasa mal, como me paso en la etapa de 78 km –calcule mal el agua y tuve
problemas de deshidratación- si que es verdad que si no fuera por mis
compañeros, por la lucha que teníamos por equipos, hubiera abandonado.
Entonces piensas que haces allí, que pintas tan lejos de tu casa y sobre todo
con un sufrimiento tan alto.
-Andrés: Yo he tenido la mala suerte de tener
ampollas en los pies desde el primer día. Lo he pasado bastante mal y lo único
que pensaba era en mis compañeros. Si alguno de ellos hubiera flojeado, yo
también hubiera abandonado, pero pensar que ellos estaban sufriendo igual que
yo me daba pie para continuar, continuar y continuar. Llegue al ultimo día con
los pies llenos de ampollas, perdí una uña en la etapa de 78 km, pero el afán
era poder llegar para que pudiéramos ganar por equipos.
-RC: ¿Están dispuestos a volver? ¿Es tanta la
gratificación, a pesar de comer lo que comían o dormir lo que dormían?
-Javier: Si. Yo he hecho infinidad de carreras, 300
o 400 y de las que más grato recuerdo tengo es de las tres pruebas que he hecho
en el desierto. Y creo que si el año que viene nos volvemos a unir,
posiblemente repitamos la experiencia.
-RC: Y después de tanto sufrimiento ¿Qué
recuerdo les queda?
-Jesús: Recuerdos, los mejores son la nostalgia
que te queda cuando termina la carrera. Y es que al final tienes la sensación
que algo de tu vida se va con la carrera.
-Javier: Dureza y sacrificio, sabes ya donde vas a
ir, me acuerdo de las etapas de todos los años perfectamente.
-Andrés:
Yo recuerdo todo, cada etapa pero sobre el ultimo día, cuando cruce la meta y
el organizador de la carrera me dijo que me quitara la gorra, me puso la medalla
y me dijo que el equipo español era muy bueno. Eso lo tendré siempre grabado.
-RC: ¿Habrá alguna anécdota curiosa?
-Javier: Este año prácticamente nos ha llovido
todos los días. Es lo que más me ha chocado de la competición.
-Andrés: Si eran gotitas pequeñas, venían las
nubes, empezaba a llover muy poquito, pero muy poquito, gotitas muy finas, luego
como había tanto viento se quitaban. Vimos el arco iris tres o cuatro días, un
paisaje maravilloso por que veías las nubes grises, el arco iris y el sol con
las dunas de fondo. Allí la lluvia no es como aquí. Son cinco minutos de
lluvia, moja un poquito por encima y se para.
-RC: ¿Cómo entrenaron?
-Javier: Hemos trabajado
fundamentalmente para recuperar bien de un día para el otro. Hemos ido quitando
calidad a medida que se acercaba la competición y meter mucho volumen. La
penúltima semana llegamos a meter 235 kilometros.
-RC: En cuanto a alimentación ¿cómo se
organizaban?
-Javier: Con papillas para diluir en agua por la
mañana y por la noche y con barritas energéticas durante la prueba.
-RC: ¿y la preparación para el clima del
desierto?
-Javier: No hemos ido al desierto de Almería ni a
ningún lugar por el estilo. En Madrid y en Arenas de San Pedro hemos estado
aprovechando las horas de calor, entrenando en sierras muy duras.
-RC: ¿Cómo era un día de carrera?
-Javier: En una etapa normal, alrededor de las seis
de la mañana, había que levantarse por que venían quitando las jaimas. Tenias
hasta las siete y media para recoger el agua. Con eso preparábamos el desayuno:
una botella con papilla. Tomábamos eso y alguna barra energética. Alrededor de
las nueve y media solían dar la salida. Dependiendo de la distancia de la etapa
habían dos o tres puestos de control, cada nueve o doce kilometros. Allí te
daban una botella de litro y medio de agua en algunos incluso, dos botellas.
Pero nosotros no utilizábamos más que una. Recargábamos el agua, bebíamos y
lo demás lo dejábamos allí. No puedes llevarte las botellas a no ser que la
lleves hasta el próximo control, porque como lo vean en el recorrido, te
penalizan. Y una vez que terminas la etapa te vuelven a dar agua. Nosotros, en
cuanto llegábamos a la jaima, nos metíamos en el saco y prácticamente solo
salíamos para prepararnos papilla, comer y reponer fuerzas. Intentábamos
cumplir con la ley del mínimo esfuerzo, terminada la etapa a descansar para el
día siguiente.
-Andrés: Eso en las etapas normales, pero el
cuarto día, jueves, teníamos por delante 78 kilometros. Nos levantábamos a
las seis y a las seis y media recogíamos el agua. Desayuno: papillas con
barritas energéticas. Salimos a las diez, hora solar, y ya el calor apretaba.
Teníamos cinco controles, el último en el kilometro 63, quedaban 14,5 km para
la meta. Fue una etapa de muchas dunas, mucha arena suelta, mucha piedra.
Recuerdo que cruzamos un pueblo en que la arena fina hacia que nos enterráramos
hasta los tobillos. Luego teníamos que cruzar un río, con menos agua que un
riachuelo de aqui de tormenta. Cuando salíamos del último control,
prácticamente sin referencias, tanto que el ruso y el marroquí se perdieron,
llegando una hora y media más tarde que el ganador, había que estar con todos
los sentidos, que ya a esa altura eran pocos, para ver bien las marcas, cintas
amarillas y rojas colocadas en los arbustos muy pequeños diferentes del resto
del recorrido (normalmente postes con plásticos con flechas pintadas de
naranja). Faltando ocho kilometros aparecían las marcas normales. Yo los
últimos seis kilometros los tuve que hacer andando por que me había quedado
sin agua. Cuando llegue estaba supercansado. Me hicieron hacer la revisión de
mochila. Por que si entras entre los primeros, te toca. Tienes que demostrar que
llevas todo el material necesario: saco de dormir, riñonera o cantimplora para
el agua, el kit de supervivencia(silbato, linterna, bomba antiveneno, espejo
para señales, brújula, bengala, manta térmica), la comida. Revisan mucho la
comida por que de un día para el otro lo que no puedes hacer es tener algo que
el día anterior no tenías. No puedes recibir ayuda externa. Eso después de
correr ocho horas, llegue a las seis de la tarde, a las siete o poco antes se
hace de noche. Tuve el tiempo justo para llegar a la jaima, y sacar el saco que
como siempre iba totalmente mojado. Irte a los médicos a que te curen las
ampollas. En la jaima, papilla y barrita energética y a dormir, que ese día te
lo habías ganado.
Y mucho.
Nota extraída de la revista Corricolari Nº 130 de julio del 97.
Esta nota es publicada para que se puedan comparar las sensaciones de estos tres
españoles con las que alguno de nosotros sintió alguna vez.
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