Antes de comenzar mi relato de la Maratón des Sables, me gustaría agradecer a todos los que me apoyaron, comenzando con Cirsa y el Casíno de Buenos Aires mis sponsors, gracias a Bárbara y Miguel, quienes me conectaron con Cirsa y el Casino de Buenos Aires, gracias a mis padres, mis hermanos y a Nico (no le gusta que le diga cuñado), gracias a Luis Migueles, mi entrenador y gracias todas mis amigas, amigos, familiares, conocidos y desconocidos que me apoyaron.
Recibí más de 70 e-mails durante la carrera, sin el apoyo de todos ustedes, no hubiera podido lograr lo que logré, los sentí muy cerca de mí en el desierto.

Este año en la Maratón des Sables, debido a la guerra con Irak, no hubo banderas de los distintos países en la largada. En vez de eso, minutos antes de comenzar, formamos entre todos los corredores (670) el simbolo de la paz para una foto aerea. 
 Pasadas las 9:00am se largo la primera etapa. 25km de tierra y piedra con algunos medanos chicos al final. Arranque con muchos miedos e inseguridades. Yo era la única mujer de mi grupo, la más pequeña de tamaño, y la que tenía la mochila más pesada! En Sables cada corredor carga absolutamente todo lo que va a necesitar durante los 7 días que dura la carrera (comida, ropa y elementos obligatorios). Lo único que me daba la organización, eran los 9 litros de agua por día y la carpa estilo Bere Bere que compartía con otros 5 corredores (todos hombres, eramos muy pocas mujeres, 69 de 670 corredores).
En esa primera etapa, me dejé abrumar por el peso de mi mochila y los 243km de la carrera (resultaron ser 13km más de lo que yo creía, habían anunciado 230km). Pero después del primer PC (puesto de control) me encontré con los coreanos que había conocido 3 días atrás en Casablanca. En esa oportunidad uno de ellos había agarrado mi mochila para ver cuánto pesaba y me comentaba que su compañero estaba preocupado por el peso de la suya. Ahí me di cuenta que su compañero era ciego. Ahora me los volvía a encontrar corriendo en el desierto atados el uno al otro de la muñeca. Cada uno con su mochila que parecía ser del mismo tamaño y peso que la mía. Mis pensamientos empezaron a cambiar. Si ellos podían, yo iba a poder tambien.

Al día siguiente, lunes 7 de Abril, 8:30am se largó la segunda etapa de 34km. En esta etapa nos tocaban los famosos medanos gigantes. Un rato antes de la largada, un corredor Mexicano, Luis, me dice que recuerde que esta carrera es un desafío con uno mismo, no con los demás. Que uno va sintiendo y decidiendo si se sigue empujando o no y hasta dónde. Me sentí muy segura y fuerte en esta etapa. El tamaño de los medanos no me abrumaba, por el contrario me fascinaba! Las cuesta abajo me divertían horrores, me dejaba ir con todo (arriesgando cansarme demás para el final de la etapa). Y las subidas, también me resultaron un desafío divertido. Tomaba agua constantemente y una pastilla de sal cada tanto para no deshidratarme y me deje llevar por lo que sentía. 

Cuestión que terminé la segunda etapa habiendo adelantado un montón de puestos! De los 400 pasé a estar entre los 200! Estaba algo cansada y fue realmente un placer poder lavar mis pies en la "palangana" improvisada. Mi "palangana lavapiés" consistía en una bolsita zip-lock con un pequeño jabón (de los de hotel). Llenaba la bolsita de agua (parte de mi ración de 9 litros) y metía el pie adentro. Este era un ritual que hacía al finalizar cada etapa sin excepción. Recién después del cuidado de los pies y de haber elongado, consideraba tirarme un rato o comer algo. Solamente después de la etapa de los 42km, me tiré sin lavarme los pies antes. Estaba realmente cansada y no tenía energía ni para mi pequeño ritual.

En la tercera etapa de 38km, martes 8 de Abril, seguí recuperando algunos puestos. A esta altura de la carrera, tenía una idea de cuánta agua necesitaría entre un PC y otro. Llevaba sólo esa cantidad para no cargar peso de más. Pero en un tramo calculé demasiado justo y llegué al PC con el camelback vacío! Tuvimos vientos muy fuertes (en contra, claro) y el tramo resulto ser un pco más largo de lo que yo creía. De ahí en más siempre me sobró algo de agua.

Al finalizar esta etapa, ya se había corrido la noticia que la ilustradora de Harry Potter (para la edición en Español) estaba participando en la carrera. Al rato de llegar tuve mi primera entrevista y, entre otras cosas, me preguntaron cómo me sentía para la etapa siguiente de 82km y cómo pensaba hacerla. 
La verdad es que nunca antes había hecho 82km en un tramo y no tenía ni idea cómo los haría. Mi "estrategia" para los 82km cambió muchas veces, incluso durante la etapa misma. Una cosa se mantuvo constante, los quería hacer  "non-stop" para tener el mayor tiempo de descanso posible al día siguiente (nos daban 36hs, dos días para completar esta etapa).

El miércoles 9 de Abril, a las 9:00am todos excepto los que estaban entre los primeros 50. Ellos largaron 2hs más tarde. Corrí casi todos los primeros 20km hasta que llegué a un río seco con arena blanda. 
Correr ahí consumía mucha energía y se avanzaba muy poco. Me empecé a frustrar hasta que noté que todos los corredores estaban pasando por el mismo calvario. Entonces lo acepté y busqué los lugares donde la arena
parecía estar más dura.

Repentinamente, entramos en una sección de orientación. Me tomó por sorpresa y no sabía en qué dirección ir. Seguí a otros corredores hasta que me alcanzó Marc, uno de los Catalanes con los que compartía la carpa. Él estaba orientado y continué con él. Debido a una inflamación en su rodilla, Marc estaba caminado los 82km. Al pasar la sección de
orientación como vimos que teníamos un ritmo parecido (ahora mi estrategia era caminar) decidimos seguir juntos y nos fijamos como meta, hacer los 82km en 15hs. 15 ó 20km más tarde, se nos unió Antonio también (otro Catalán de nuestro grupo). 

Mientras bajábamos a un inmenso valle con un lago seco, tuvimos una puesta de sol espectacular. Al Principito de Saint Exúpery, le hubiera fascinado. Oscureció, sacamos las barras fluorescentes y las colgamos de nuestras mochilas. Así otros corredores nos podrían ver. Las marcas de orientación del camino, también tenían una barra de éstas colgando. De común acuerdo, decidimos no prender nuestras linternas para poder acostumbrarnos a la luz de la luna y dejar que
ésta nos iluminara el terreno. Con un cielo lleno de estrellas, era un paisaje realmente mágico...   aunque me tragué algún que otro médano y/o desnivel.

Los últimos 10km estábamos los 3 exhaustos. Yo me sentía mareada del cansancio y mis piernas avanzaban en "automático". Parecía que no íbamos a llegar nunca! Hasta que finalmente, al subie un médano, vimos el arco de llegada iluminado. No pude contener un grito de alegría. 14hs y 38 minutos después de haber largado cruzabamos la meta. Lo habíamos logrado! Eran las 12 de la noche, tendría todo un día para recuperarme. Pero no me pude dormir, estaba tan cansada que me dio insomnio. De todas maneras descansé y gracias a los tapones de siliconas para los oídos, no oí los
ronquidos de mis compañeros. 

Jueves 10 de Abril, día de descanso. Ya eran pasadas las 6am y las "termitas" no venían. "Termitas" era como habíamos bautizado a la gente encargada de armar y desarmar el campamento. Todos los días 6am puntualmente, venían en masa y las carpas bere bere desaparecían sin importar en qué situación se encontraba uno. Dormido, despierto, haciendo el
desayuno o cambiándose , de golpe se encontraba sin techo! Y había que retirar las cosas (mochila, bolsa de dormir, etc) para que pudieran llevarse las alfombras también. Desarmaban todo y ya partían hacia dónde sería nuestro próximo campamento. Así lo tendrían listo para cuando nosotros llegáramos. Pero ese día no, pudimos seguir durmiendo o  descansando tranquilos.

Dediqué parte de ese día a la limpieza. Mi "palangana lavapies" también funcionó como lavarropas. Como no tenía suficiente agua para enjuagar, la ropa quedó con algo de jabón. Pero prefería el olor a jabón que a transpiración. En cuanto a la higiene personal, usé unas toallitas húmedas (de las de bebé) que había llevado. Resultaron buenas, pero pesadas para llevar en la mochila. Para la próxima carrera, aprendí de otro corredor, que sería mejor llevar una de las
toallitas Speedo, cortada por la mitad. 

Ese día hiso mucho calor, casi 50°. Pasamos el resto del día durmiendo siesta, comiendo comida deshidratada o barritas y charlando con otros corredores. Temas predominantes, la mejor cura para las ampollas, la comida (si  alcanzaría o no) y chistes de todo tipo.
Al día siguiente, viernes 11 de Abril, 9:00am largó la etapa de 42km. 

Una de las agonías de las mujeres durante esta carrera, era el tema baño. Los hombres daban la espalda donde fuera y listo. Pero nosotras teníamos que caminar un buen trecho antes de encontrar un lugar con algo de privacidad. A veces terminaba una etapa molida y encima tenía que irme a caminar entre las dunas o ir a buscar el arbusto o arbolito  perdido. Justo antes de la largada de los 42km quise ir al baño. Pero acá no había dunas y los pocos  arbustos que había, estaban "por allá lejos"! Finalmente, Luis, el mexicano,  me dijo, "pero andá acá no más, si nadie mira! O acaso vos mirás?!" tenía razón, nadie miraba a nadie.

En otra oportunidad coincidí en "el baño" (léase arbolito) con otra mujer que me comentaba que a ella le encantaba la noche porque entonces no tenía que ir tan lejos!  
Volví a tiempo para la largada de los 42km. A esta altura de la carrera mi mochila estaba mucho más liviana y yo me sentía muy bien. Estaba muy motivada gracias a todos los e-mails que había recibido. Pero largamos y a los pocos minutos se me cayó el camelback (lo llevaba atado afuera de la mochila para poder rellenarlo más rápido y fácil)! Me sorprendió mi calma al parar para reacomodarlo mientras todos me pasaban. 
Me aseguré que estuviera bien y empecé a correr de nuevo. Esta vez me abrí un poco de los corredores e iba por el costado. No quería saber qué gente me había pasado y a qué gente iba pasando o no. Quería dar lo mejor que pudiera dar, sin sentirme presionada por nada más que mi propio deseo de ir más allá. En los PC paraba el tiempo mínimo para recargar agua y seguía. Finalmente, rodeando una colina de roca vi el sexto y último campamento. Sentí un gran alivio porque de verdad estaba cansada y a pesar de eso aceleré el ritmo al igual que los demás corredores. Pero al rato
varios se empezaron a pinchar. Las distancias en el desierto son engañosas y el campamento parecía mantener la misma distancia! Decidí continuar corriendo mirando al piso para no desalentarme. Así mantuve el ritmo hasta que finalmente sí cruce la meta. Estaba tan emocionada que se ma caían las lágrimas. A pesar del camelback había logrado un buen
puesto para esa etapa, 11 entre las mujeres y 218 en la general! 

Ese día la temperatura llegó a los 53°. Caminé hasta mi carpa, la nro. 5, con mis 4 litros y medio de agua. Una vez allí me tiré sintiendo que no podía dar ni un paso más. Esta vez sí, realmente me dolían las rodillas y los tendones de aquiles, pero ya sólo me quedaba una etapa más de 22km. También tenía 2 dedos de los pies inflamados e iba a perder 3 uñas. Tenía unas ampollas, pero chicas y con elsistema de la aguja e hilo ya no eran un problema. Me tomé un Voltarén 75
y esperé que al día siguiente me sintiera mejor.

Sábado 12 de Abril, los pies bien, pero los cuadriceps, rodillas y tendones, todos se quejaban. 
8:30am largaron los 50 últimos corredores y 9:00am largamos todos los demás. Salieron todos disparados, como para dejar el alma en el camino. Pero yo ya había dejado mi alma en la etapa anterior y fue con mucho esfuerzo y  concentración que logré, de a poco, ir levantando el ritmo. En los últimos 7km logré volver a mi ritmo, a los 3km fui más rápido, al km ya estábamos adentro del pueblo de Tazzarine (donde terminaba la carrera) y los niños del pueblo te iban alentando y diciendo, "1km, 1km!". Ahí empecé a volar! Y en los últimos 100m...    es que había un poco de pendiente
hacia el arco de llegada! 

La televisión estaba ahí filmando la llegada. Al cruzar me preguntaron qué sentía y qué pensaba. Era muy difícil contestarles porque en ese momento uno tiene un tumulto de emociones muy fuertes, pero principalmente era mucha, mucha alegría. Estaba realmente felíz por haber participado y logrado terminar la Maratón des Sables, por haber logrado concretar un sueño. No podía dejar de sonreír. 



Dolores Avendaño       
dolores_avendano@yahoo.com

 

 
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