Los atletas de la antigua Olimpia
Las victorias eran especialmente anheladas porque no sólo suponían fama, sino también ventajas materiales

ATENAS, Grecia (DPA). — Las emociones estaban a flor de piel en el viejo estadio de Olimpia cuando los púgiles se golpeaban los unos a los otros en la arena. El sudor y la sangre fluían y algunos luchadores dejaban el lugar sin vida.

Con motivo de la cita olímpica, que comenzará en Atenas el 13 de agosto, se critica que los Juegos de la era moderna se hayan convertido en un show y una mercancía. Sin embargo, escritos de la época sobre los antiguos precursores muestran que también por aquel entonces el espectáculo del boxeo, la lucha o el decatlón eran las principales atracciones.

También el negocio tenía coyunturas. Si la asistencia a Olimpia era numerosa, se organizaba un gran mercado, según escribió el romano Marco Tulio Cicerón. Unos ambicionaban "la fama y el honor de una corona con un cuerpo bien entrenado" y otros eran atraídos "por la esperanza de beneficios por la compra y venta".

También los atletas realizaban la compra y venta. Unos vendían la victoria y otros la compraban, según contó el erudito y escritor griego Filostratos. Ya en los Juegos del año 388 a.C. hubo el primer caso de corrupción. El boxeador Eupolis de Tesalia sobornó a tres de sus competidores para asegurarse la victoria.

Las victorias eran especialmente anheladas porque no sólo suponían fama, sino también ventajas materiales en el lugar de origen.
En la literatura antigua se criticó que los atletas se concentraran en capacidades específicas de sus cuerpos. En el entorno del filósofo Platón se contemplaba el peligro de que esa dedicación obstaculizara el desarrollo espiritual.
También provocó escándalo la especial alimentación. Luchadores y decatletas buscaban ventajas en la lucha a través de su peso corporal. Otros deportistas tomaban una alimentación específica para aumentar la fuerza.

La vida de los atletas se consideraba además perjudicial para el bien común. Los deportistas, sólo preocupados por el éxito, no estaban nunca en casa con sus familias, sino fuera compitiendo.
"Grecia conoce muchas desgracias, pero la peor son los atletas", decía un personaje de Eurípides en la obra "Autolykos". La reprimenda formulada por el dramaturgo culminó con la exigencia de la supresión de los Juegos.

A pesar de todo, los atletas, al igual que hoy en día, eran muy queridos por el público. Luego cada vez más deportistas fueron objeto de veneración como dioses. La crítica quedaba casi únicamente para los intelectuales.
Sin embargo, Platón contribuyó al atletismo y con ello a los Juegos Olímpicos determinante con su última positiva opinión, en la que expresó que las competiciones reflejaban el modelo de eficacia griego.

 
Inicio Crónicas Consejos Perfiles Curiosidades Lesiones Calendario Entrenamientos
    26/07/04   
actualización
        11:16       

Cantidad de visitantes

Control de visitas

Webmaster

Esta web fue creada el día 1º de Mayo del 2001